El informe recoge la percepción de asociaciones territoriales y sectoriales y señala un impacto negativo en las actividad por el aumento de los costes energéticos, de transporte y de materias primas, además de la evolución de la facturación, las exportaciones y el empleo.
La actividad se ha frenado con fuerza a comienzos de 2026. El indicador de facturación se sitúa en 45 puntos en el primer trimestre y podría descender a 40 en el segundo, reflejando el efecto de los conflictos globales en las ventas.
En el mercado laboral, el indicador de empleo baja a 47,5 puntos en el primer trimestre, lo que apunta a una ligera contracción, si bien las empresas prevén una vuelta a la estabilidad en el segundo trimestre, con 50 puntos.
Por su parte, los costes se mantienen muy por encima de los niveles de estabilidad. Energía y transporte alcanzan los 75 puntos, con previsión de subida hasta 82,5, mientras que las materias primas registran 82,5 puntos y podrían llegar a 87,5 en el siguiente periodo, presionando los márgenes y limitando la inversión.
El sector subraya que su evolución dependerá de causas externas como la duración de los conflictos en Oriente Medio por un lado y Ucrania por otro, así como de otros elementos como los posibles cambios regulatorios.
El sector del metal además destaca el papel de las políticas monetarias en la zona euro y Estados Unidos, que condicionarán los tipos de interés, con impacto en los proyectos e inversiones empresariales.

