La empresa ha destacado el aumento de ventas a pesar del entorno macroeconómico, que ha definido de excepcional, y que «los fundamentales de la compañía han demostrado una gran solidez».
El Ebitda de la empresa fue de 473 millones, lo que «refleja la capacidad de la empresa para absorber las tensiones geopolíticas, protegiendo al mismo tiempo un ambicioso plan de expansión e inversión a nivel global».
El CEO de Werfen, Alejandro Risso, ha destacado que la compañía ha seguido «invirtiendo con visión de futuro» y que está en buena posición para capturar el crecimiento del mercado.
La empresa cerró el ejercicio con una deuda financiera neta de 1.661 millones, manteniéndose estable respecto a un año atrás.

