El afectado, Rafael Rubio, que trabajó durante más de 40 años como mecánico tornero en los talleres de Vilapicina de Barcelona, sufre una asbestosis con placas pleurales y efisema pulmonar que le fue diagnosticada en 2013, informa el Col·lectiu Ronda en un comunicado, que ha ejercido la representación jurídica del trabajador en este procedimiento.
La sentencia del TSJC, consultada por Europa Press, sostuvo que su enfermedad pulmonar se debe a una exposición «crónica al amianto» en el trabajo y que en el procedimiento constan abundantes elementos probatorios que lo avalan.
También indicó que «existen materiales con amianto y durante años ha estado presente en partes de los convoyes», ya sea en los motores o en las zapatas de freno, lo que implicaba la emisión de fibras de este material en el ambiente, especialmente en los túneles.
Finalmente, está previsto que este miércoles se celebre el juicio por la demanda de daños y perjuicios que Rubio interpuso por esta situación.

