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Cuando la tarde se alarga: cuatro maridajes entre cerveza y habanos

Aromas tostados, notas cítricas o matices especiados… Distintos estilos de cerveza encuentran su contrapunto en algunas vitolas clásicas del universo del habano.

La primavera trae consigo un tipo de pausa que no siempre aparece en la agenda: la de las tardes que se alargan sin prisa. Basta una mesa al aire libre, una conversación que se prolonga y la sensación de que el tiempo tiene todavía margen. En ese territorio tranquilo, el maridaje entre cerveza y Habanos propone distintas combinaciones donde aromas, intensidades y matices dialogan entre sí.

El recorrido puede comenzar con una IPA (India Pale Ale), un estilo de cerveza nacido en Inglaterra y caracterizado por una mayor presencia de lúpulo, que aporta notas cítricas y un amargor marcado. En copa abre el paladar y prepara el terreno para un habano como Punch Short de Punch (50 x 120 mm), cuyo nombre rinde homenaje a un personaje inglés popular a mediados del siglo XIX. Con notas de especias y almendras y una fortaleza media, este cigarro marca el tono desde el primer momento.

Más intensa resulta la combinación entre la cerveza Porter, de cuerpo profundo y tostado, junto a un Montecristo Edmundo (52 x 135 mm). Las notas de cacao y café, junto con el amargor propio de este estilo cervecero, se entrelazan con la fortaleza media a fuerte, los recuerdos torrefactos y su cremosidad. Un maridaje que invita a terrazas y a conversaciones que acompañan el atardecer.

Otra opción que evoca las brisas de primavera son las bebidas elaboradas a base de trigo; entre ellas destacan las Weissbier alemanas, de tradición bávara. El término “cerveza blanca” responde tanto a su preparación tradicional como a la ausencia de filtrado. Este estilo resalta los matices especiados y la intensidad característica de un Ramón Allones Specially Selected (50 x 124 mm), dando lugar a un contraste interesante en el paladar.

Finalmente, la Belgian Ale, un estilo de alta fermentación con raíces que se remontan a los monasterios belgas —donde los monjes perfeccionaron sus recetas—, ofrece cervezas con aromas y matices afrutados. Aquí se encuentra con el H. Upmann Magnum 50 (50 x 160 mm), de fortaleza suave a media con recuerdos dulces y tostados. Una armonía ligera que funciona como cierre natural para una tarde de terraza.