El Ibex 35 entra en 2026 en uno de los ciclos de renovación de liderazgo más intensos de los últimos años. Hasta 27 máximos responsables -entre presidentes y consejeros delegados- deberán someterse al escrutinio de sus accionistas, lo que representa el 41% de los 66 cargos de primer nivel que integran el selectivo español.
La cifra no es anecdótica. Iguala el volumen registrado en 2019 y contrasta con ejercicios recientes: en 2025 se produjeron 16 renovaciones, en 2024 fueron 12 y en 2023, 14. Es, por tanto, un año clave para medir la continuidad -o el ajuste- del modelo de liderazgo en las grandes cotizadas españolas.
Un calendario marcado por las juntas
El proceso se articula a través de las juntas generales de accionistas, donde los inversores ratifican -o no- a los miembros del consejo de administración. La Ley de Sociedades de Capital fija un máximo de cuatro años para estos mandatos, aunque muchas compañías optan por plazos de tres años o incluso inferiores.
Entre los primeros movimientos ya confirmados, destaca la reelección de Antonio Huertas al frente de Mapfre, respaldado con un 94,98% de los votos, o la ratificación de Tomás Muniesa como presidente de CaixaBank. Pero el grueso de decisiones llegará en los próximos meses.
Entre los ejecutivos que afrontan este examen se encuentran figuras clave del tejido empresarial español:
- Pedro Azagra, consejero delegado de Iberdrola, cuya reelección se votará en la junta del 29 de mayo tras asumir el cargo en 2025.
- Juan Santamaría, CEO de ACS.
- Arturo Gonzalo Aizpiri, consejero delegado de Enagás, ya reelegido con un respaldo del 96,66%.
- Ignacio Madridejos, CEO de Ferrovial, nombrado en 2019 y renovado en 2023.
- Antonio Huertas, presidente y CEO de Mapfre.
- José Manuel Albesa, nuevo consejero delegado de Puig desde marzo de 2026.
A ellos se suman otros perfiles relevantes como:
- Ángel Simón, nuevo presidente de Indra, pendiente de ratificación.
- José Vicente de los Mozos, CEO de Indra.
- Lakshmi Mittal (presidente ejecutivo) y Aditya Mittal (CEO) en ArcelorMittal.
- Óscar Fanjul (presidente) y Marco Patuano (CEO) en Cellnex.
- Ignacio Madridejos en Ferrovial.
- José Bogas, CEO de Endesa, que afronta una transición hacia un rol no ejecutivo.
También entran en este ciclo compañías como:
- Merlin Properties, con Ismael Clemente como CEO.
- Solaria, con Enrique Díaz-Tejeiro (presidente) y Arturo Díaz-Tejeiro (CEO).
- Inditex, donde Marta Ortega (presidenta) y Óscar García Maceiras (CEO) deberán renovar en un modelo de mandato reducido a dos años.
Cambios en el modelo: separación de poderes
Más allá de los nombres, el ciclo de 2026 refleja una tendencia clara: la progresiva separación entre presidencia y dirección ejecutiva.
El caso de Puig es paradigmático. La compañía ha separado las funciones, con Marc Puig como presidente y José Manuel Albesa como CEO, en línea con las mejores prácticas de gobierno corporativo internacionales.
Este modelo busca reforzar el control interno y responder a una mayor presión regulatoria y de los inversores institucionales.
Mandatos más cortos, mayor presión
Aunque el estándar se sitúa entre tres y cuatro años, algunas compañías optan por fórmulas más exigentes:
- En IAG, los mandatos son anuales, lo que obliga a su presidente Javier Ferrán y a su CEO Luis Gallego a someterse a reelección constante.
- En Amadeus, el primer mandato es de tres años, pero posteriormente las renovaciones son anuales.
- En Cellnex, se plantea reducir los mandatos a un año.
Este acortamiento de plazos introduce una dinámica de evaluación continua que incrementa la presión sobre los equipos directivos.
Aunque históricamente las reelecciones han sido mayoritariamente favorables, el contexto está cambiando. El auge del activismo accionarial, la creciente importancia de los criterios ESG y la digitalización de las juntas están transformando estos procesos en auténticos exámenes estratégicos.
En este sentido, cada votación no solo valida una trayectoria, sino que también mide la confianza en el rumbo futuro de la compañía.
Un año clave para el Ibex
El elevado número de renovaciones convierte 2026 en un punto de inflexión para el Ibex 35. No se trata únicamente de nombres, sino de modelos de gestión, estructuras de poder y capacidad de adaptación a un entorno cada vez más exigente.
Porque cuando casi la mitad de los líderes del principal índice bursátil del país se someten al veredicto de sus accionistas, lo que realmente está en juego no es solo su continuidad, sino la credibilidad del sistema empresarial en su conjunto.

