El incremento de la producción y de los nuevos pedidos, cuyas tasas de crecimiento fueron sólidas, han contribuido a la aceleración del PMI industrial de marzo.
La mayor demanda generada por la búsqueda de una anticipación de las compras ante la incertidumbre internacional influyeron en el desempeño de la actividad manufacturera. Sin embargo, la demanda interna fue el factor determinante para la mejora respecto a febrero.
Por otro lado, las ventas a nivel internacional continuaron una tendencia descendente ante los problemas en las cadenas de transporte, en medio del aumento de los precios energéticos por el conflicto de Oriente Próximo y los efectos de los aranceles, que han provocado un disminución de la demanda externa.
A pesar de que las empresas mantienen la confianza en que los datos de producción y ventas del mes de marzo se mantendrán en el futuro cercano, la incertidumbre generada por las tensiones geopolíticas y la guerra pone en alerta a los productores y ha provocado cierta desaceleración respecto a las previsiones mensuales.
«El mayor crecimiento de la producción en marzo apunta a una resiliencia alentadora para la industria manufacturera estadounidense frente al estallido de la guerra en Oriente Medio. La confianza empresarial respecto a la producción para el próximo año también se ha mantenido sólida hasta el momento», ha sostenido el economista jefe del área de empresas de S&P Global, Chris Williamson.
«Aún es pronto para evaluar el impacto del conflicto, y el fuerte aumento de los precios y los retrasos en las entregas han ensombrecido las perspectivas, amenazando con impulsar la inflación, frenar la demanda y obstaculizar las cadenas de suministro», ha añadido.

