El tributo, auspiciado por la entonces ministra para la Transición Ecológica y ahora vicepresidenta y comisaria europea Teresa Ribera, pretendía incentivar la economía circular y desarrollar instrumentos económicos en el marco de los residuos, cuya finalidad es reducir la generación de residuos y mejorar la gestión de aquellos cuya generación no se pueda evitar.
Sin embargo, el informe apunta que ningún otro país europeo ha elegido esta medida del impuesto por su repercusión negativa económica que ya ha empezado a notarse en España. Y es que la figura tributaria afecta no sólo al sector de los plásticos, sino a casi todos los sectores del país que embalan sus productos con envases de plástico, lo que incrementa el precio de los embalajes para los traslados internos y añade burocracia administrativa.
El tributo se aplica a los envases no reutilizables que contengan plástico, a los productos plásticos semielaborados destinados a la fabricación de dichos envases y a los productos con plástico que permitan el cierre, comercialización o presentación de envases no reutilizables.
SE BENEFICIAN OTROS PAÍSES
El informe revela que la entrada en vigor del impuesto ha coincidido con un aumento sostenido de las importaciones de productos comprendidos dentro de su ámbito objetivo. Así, de forma significativa, dichas importaciones proceden en su gran mayoría únicamente de tres países (Brasil, Arabia Saudí y Egipto).
De este modo, el impuesto ha introducido una ventaja competitiva para los países importadores con respecto a los productores nacionales «aparentemente de manera fraudulenta». Como ejemplo, el informe expone el caso del film estirable, un producto con un elevado nivel de tecnificación y un uso imprescindible en entornos industriales.
En el caso de los fabricantes nacionales, el tributo debía repercutirse en todas las operaciones facturadas a partir del 1 de enero de 2023, con independencia de la fecha de fabricación del envase o de la adquisición de la materia prima empleada. Sin embargo, para las importaciones, el hecho imponible se configuraba exclusivamente por la introducción del producto en el territorio de aplicación del impuesto a partir de la misma fecha del 1 de enero de 2023.
Esto propició un «adelantamiento masivo» de importaciones durante el ejercicio de 2022 con el objetivo de eludir la nueva carga fiscal, de manera que en ese ejercicio las importaciones crecieron un 31,8% en términos interanuales, hasta las 95.200 toneladas.
Al mismo tiempo, las ventas y producción de las empresas nacionales experimentaron una reducción considerable (entre 20 y 30%) durante el ejercicio de 2023 en comparación con el mismo periodo del 2022.
Pero posteriormente los productores nacionales se han enfrentado a una situación de mayor gravedad, que es la masiva importación de film estirable certificado como plástico reciclado, alcanzando en la práctica porcentajes cercanos al 90% en la mayor parte de los materiales importados, porcentaje que a juicio del informe podría ser «fraudulento» y que debería limitarse al 30%.
Esto ha provocado que para un producto nacional, incluido el impuesto, el coste medio de producto se sitúe en torno a los 2,27 euro/kg, frente a los 1,19 euro/kg de los productos importados de países como Arabia Saudí, Egipto o Brasil (los que suponen un porcentaje elevado de las importaciones).
Esta diferencia impositiva representa entre el 25% y el 30% del precio final, algo que, a juicio de Deloitte, «elimina cualquier posibilidad de competencia leal y expulsa progresivamente a los fabricantes nacionales del mercado». De hecho, el informe comparte que Arabia Saudí, Brasil y Egipto eligieron en 2024 a España como su cliente preferente, centralizando en el país el 71% de las exportaciones de filme extensible que hicieron para toda Europa.
«GRAVE CRISIS»
Con todo ello, el informe concluye que la figura tributaria «ha golpeado de lleno la competitividad del sector de transformación de plásticos», generando «una profunda crisis en el sector». A renglón seguido, el documento alerta que el impuesto ha incrementado «de forma notable» los costes operativos y administrativos de todos los sectores productivos en España.
Así, el texto alerta que la figura situa a España en «clara desventaja» frente a otros Estados miembros y mercados globales que no aplican medidas equivalentes. Además, remarca que están aumentando los envases que combinan materiales como envases mixtos papel-plástico más difíciles para reciclar.
Por otro lado, el documento señala que aunque la ley que creó el impuesto incluyó un supuesto de no sujeción al tributo para envases con un contenido reciclado, este aspecto no se puede comprobar técnicamente porque no existe un análisis físico o químico que pueda demostrarlo,.
A tenor de todo ello, Deloitte insta a acometer reformas legales, técnicas y operativas para garantizar la eficacia recaudatoria, la seguridad jurídica y la coherencia del tributo con su finalidad medioambiental.

