Ahora bien, Abad ha advertido de que será difícil que el sistema de módulos conviva con el del IVA franquiciado, que aún se tiene que implementar y que permitirá a los autónomos no pagar ni declarar el IVA si facturan menos de 85.000 euros anuales.
Desde UPTA advierten de que los autónomos acogidos a franquicia no podrán deducir el IVA soportado, lo que puede incrementar los costes en actividades con un volumen significativo de gastos o inversiones.
Asimismo, señala que este sistema podría generar un efecto de contención del crecimiento, al incentivar que algunos profesionales limiten su facturación para no superar los umbrales establecidos.
Así, UPTA cree que la implantación del IVA franquiciado tendrá implicaciones directas sobre el actual sistema de módulos, afectando a «cientos de miles de autónomos que podrían verse obligados a adaptarse a un nuevo marco fiscal».
En este contexto, desde UPTA han insistido en la importancia de analizar esta reforma desde una visión global del sistema fiscal, evitando posibles desequilibrios entre sectores y garantizando que ningún colectivo resulte perjudicado.

