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Ana Locking, diseñadora de moda: «Trabajar desde el oficio es un acto de resistencia»

La Sala Canal de Isabel II presenta Nostalgia/Utopía, una retrospectiva que recorre dos décadas de trabajo de la diseñadora, entendiendo la moda como un acto de pensamiento.

La artista Ana Locking. Foto: Cedida.

Premio Nacional de Moda, medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes, profesora universitaria y una de las creadoras más relevantes de la escena española, Ana Locking hace tiempo que no necesita presentación. Sin embargo, hasta el próximo 12 de julio, la Sala Canal de Isabel II nos invita a adentrarnos en su universo creativo más personal para, incluso, conocerla mejor.

Entrar en Nostalgia/Utopía es entrar en la cabeza de Locking. Su forma de entender el pasado, su manera de pensar el futuro y todo el armamento imaginativo que utiliza a la hora de crear se resumen en las más de 160 piezas que recoge la muestra. Un auténtico archivo emocional e ideológico que hemos querido recorrer de su mano.

Lo primero que encontramos al entrar en la muestra son nueve contenedores que, como cápsulas de memoria, nos transportan a siglos pasados. ¿Qué es para ti la nostalgia? 

Para mí la nostalgia es una forma de relacionarse con el tiempo. Es un territorio emocional donde los recuerdos no son exactos, sino reinterpretados. Es la memoria de todo lo que somos: de lo vivido, pero también de todo lo que hemos visto y leído. Las películas, los libros y el arte construyen nuestra identidad de una manera profundamente humanista. 

Hablar de la nostalgia a través de la moda es ambicioso, pero tus prendas activan la memoria colectiva casi al instante, como lo haría una pintura o una escultura. ¿Cuándo entendiste que la moda podía ser un lenguaje artístico en sí mismo?

Nunca he visto la moda como algo separado del pensamiento artístico, quizás porque vengo de Bellas Artes. Para mí, una colección siempre ha sido una forma de construir un discurso, de plantear una idea en relación con nuestro tiempo. Me interesa el momento en el que la moda deja de ser solo objeto y se convierte en un lenguaje de identidad.

Imágenes de la exposición de Ana Locking en el Canal de Isabel II. Foto: Pablo Lorente.
Imágenes de la exposición de Ana Locking en el Canal de Isabel II. Foto: Pablo Lorente.
Imágenes de la exposición de Ana Locking en el Canal de Isabel II. Foto: Pablo Lorente.

Hagamos un ejercicio de nostalgia. Si aquella joven que empezaba con Locking & Shocking hace ya más de veinte años pudiera visitar hoy esta exposición, ¿qué crees que pensaría?

Creo que se sorprendería y también se reconocería. Vería cosas que entonces ni siquiera soñaba, como esta exposición, y confirmaría que aquella necesidad inicial de contar cosas a través de la moda ha seguido intacta durante todos estos años.

¿Qué se van a encontrar los visitantes cuando, en la segunda planta, descubran tu visión utópica del futuro a través de algunos de tus modelos más icónicos?

Se van a encontrar con mi parte más combativa, más reivindicativa y más crítica con la sociedad, con la política y con las injusticias que nos atraviesan. No planteo la utopía como un lugar perfecto al que llegar, sino como un deseo activo de transformación, una manera de pensar cómo podemos construir un mundo más justo y más habitable para todos.

A lo largo del recorrido queda claro que tus colecciones contienen una mirada crítica. ¿La moda tiene la responsabilidad de posicionarse ante lo que ocurre en el mundo? ¿Puede contribuir de la alguna manera a construir un mundo mejor?

Creo que sí, toda práctica creativa ya implica una posición, incluso cuando no lo parece.

La moda puede contribuir a construir un mundo mejor en la medida en que cuestiona, visibiliza y propone otras formas de estar. No cambia el mundo por sí sola, pero sí puede abrir grietas.

Imágenes de la exposición de Ana Locking en el Canal de Isabel II. Foto: Pablo Lorente.

Como profesora universitaria, estás en contacto directo con los creadores del futuro. ¿Cómo crees que ven ellos el mundo que les espera?

Con una mezcla de incertidumbre y lucidez. Tienen una gran capacidad para moverse entre disciplinas, para cuestionar categorías que antes parecían inamovibles. Pero hay cierta fragilidad en lo personal; les falta algo de espíritu de sacrificio. A cambio, tienen un enorme potencial para crear.

La tercera parte de la exposición nos invita a adentrarnos en tu proceso creativo. ¿Cómo nace un diseño? Ana entra en el taller y…

Empieza por una idea. A veces es una imagen, otras una emoción o una pregunta. Al entrar en el taller, esa idea empieza a tomar cuerpo, pero no de manera lineal. Hay pruebas, errores, muchísimo trabajo. Es un proceso bastante orgánico, donde lo conceptual y lo material terminan fusionándose.

En tus piezas destaca tu profundo conocimiento del oficio; de hecho, vienes de una familia de artesanas de la costura. En un momento dominado por la inmediatez, ¿qué lugar ocupa hoy la artesanía dentro de la moda?

Para mí es esencial. La artesanía no es solo una técnica, es una forma de entender el tiempo y el hacer. En un contexto de inmediatez, trabajar desde el oficio es un acto de resistencia, una experiencia casi mística; te hace olvidarte de todo lo demás para concentrarte en lo que tienes entre manos. 

En una ocasión dijiste que somos las obras de arte que hemos visto a lo largo de nuestra vida. ¿Qué tres obras de arte han hecho ser a Ana Locking, Ana Locking?

Es difícil reducirlo a tres, pero, por ejemplo, The Thinker de Jeff Wall. También el universo de David Lynch, que me enseñó que lo cotidiano puede contener algo inquietante y profundamente emocional. Y el trabajo de Gillian Wearing, en el que lo personal se convierte en algo colectivo. Creo que, de alguna manera, todas esas miradas han ido construyendo la mía.

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