La organización empresarial, que cuenta con más de 34.000 compañías asociadas, advierte de que el sector «vive momentos de gran incertidumbre que están tensionando» su actividad y es «altamente vulnerable» ante impactos externos como el conflicto en Oriente Próximo.
Entre los efectos perjudiciales que la guerra en Irán está generando, Aecoc apunta a un incremento «muy elevado» de los costes operativos para las empresas -especialmente en el combustible, la energía y los fertilizantes-, que impacta a pymes y autónomos del sector primario y al transporte de mercancías, los cuales presentan «una capacidad limitada para absorber incrementos bruscos de costes» y con «márgenes ya de por sí ajustados», y a la industria y distribución, que son «especialmente sensibles en un contexto tan volátil».
Ante la situación actual, la asociación demanda que se reconozca su «papel estratégico» y reclama «medidas urgentes y consensuadas para garantizar su buen funcionamiento».
Así, considera «imprescindible» que el Gobierno «adopte decisiones rápidas, eficaces y alineadas con la realidad operativa y las necesidades de un sector que van más allá de las del conjunto de la ciudadanía», afirma en un comunicado.
«La falta de respuestas ágiles y adecuadas podría derivar en un incremento de la tensión, especialmente entre los colectivos más directamente afectados como el transporte, con el consiguiente impacto en la actividad económica y el abastecimiento», advierte el sector del gran consumo.

