En concreto, el porcentaje de empresas familiares que exportan pasa del 5,7% en la generación inicial hasta el 29,7% en aquellas de tercera generación o posteriores, «lo que evidencia que la consolidación y la experiencia favorecen su internacionalización».
Además, el informe destaca que, pese a su menor presencia en mercados exteriores, las empresas familiares «tienden a establecer relaciones comerciales más estables y duraderas», apostando por un crecimiento internacional más gradual.
Este comportamiento se explica, en parte, por la estructura del tejido empresarial español, donde las empresas familiares representan el 89% del total, generan cerca del 70% del empleo privado y aportan alrededor del 60% del valor añadido bruto. No obstante, «el reducido tamaño medio de estas compañías limita su capacidad de expansión internacional frente a las no familiares».
Por otro lado, el informe identifica «tres factores clave» para acelerar la salida al exterior de la empresa familiar: la innovación, la adopción de inteligencia artificial (IA) y una gobernanza más profesionalizada. En este sentido, el análisis señala que la inversión en innovación, especialmente en sectores industriales, «contribuye a mejorar la competitividad internacional y facilita la entrada en nuevos mercados».
De igual manera, apunta al «potencial de la IA para optimizar la selección de destinos y la toma de decisiones estratégicas», aunque su implantación aún es incipiente en este tipo de empresas, y finaliza subrayando «la importancia de reforzar la gobernanza mediante la incorporación de talento externo y estructuras más profesionalizadas», lo que permitiría afrontar con «mayores garantías los procesos de internacionalización y aprovechar el relevo generacional como una oportunidad para impulsar una visión más global del negocio».

