Actualidad

Horarios previsibles y estabilidad: la clave para que la Generación Z redescubra la hostelería

El II Barómetro sobre Hostelería de Fundación Cruzcampo y la Cámara de Comercio de Sevilla revela que los jóvenes reclaman un sector con mayor reconocimiento social y un modelo laboral con horarios previsibles.

II Barómetro sobre Hostelería, mayor estudio reciente sobre las actitudes de la Generación Z hacia el sector de la hostelería en España

La hostelería española tiene un problema de talento joven, pero también una solución bastante definida: previsibilidad. Según el último barómetro impulsado por Fundación Cruzcampo junto a la Cámara de Comercio de Sevilla, casi 9 de cada 10 jóvenes consideran imprescindible contar con horarios más estables y planificados para plantearse trabajar en el sector.

El dato no es menor. En una industria históricamente asociada a la flexibilidad extrema turnos cambiantes, fines de semana imprevisibles, la Generación Z no rechaza el esfuerzo, pero sí exige orden. No se trata de trabajar menos, sino de saber cuándo y cómo.

El estudio dibuja un mapa bastante claro de lo que los jóvenes esperan hoy de la hostelería, articulado en cuatro grandes palancas: estabilidad laboral, formación real, liderazgo cercano y mayor reconocimiento social.

La primera es la más urgente. La previsibilidad en los horarios se ha convertido en un factor decisivo. De hecho, la percepción del sector mejora notablemente entre quienes ya han trabajado en él, lo que sugiere que el problema no es tanto la experiencia como la expectativa inicial. Traducido: cuando el modelo está bien organizado, el rechazo disminuye.

La segunda clave es la formación. La hostelería ya no se percibe solo como un empleo temporal, sino como una posible carrera profesional, siempre que exista una progresión clara. La mayoría de los jóvenes reclama itinerarios definidos, especialización desde sala hasta coctelería o gestión y aprendizaje continuo. Quieren adquirir competencias, no solo acumular turnos.

El tercer elemento es el liderazgo. La Generación Z no busca únicamente un jefe, sino referentes. Valoran entornos donde exista acompañamiento, mentoring y una cultura de equipo sólida. En un sector intensivo en interacción humana, la calidad del liderazgo impacta directamente en la capacidad de retener talento.

Por último, el prestigio. Aunque los jóvenes reconocen el valor económico y social de la hostelería, detectan un déficit de reconocimiento. La falta de narrativa aspiracional historias de éxito, visibilidad profesional, actúa como freno a largo plazo.

Y, sin embargo, hay una paradoja interesante: la hostelería sigue siendo percibida como un sector con alto valor emocional. Los jóvenes destacan especialmente el trabajo en equipo, el contacto con el cliente y, sobre todo, la capacidad de generar experiencias positivas. “Hacer feliz a la gente” no es un eslogan: es uno de sus principales activos competitivos en un mercado laboral cada vez más digital y despersonalizado.

En conjunto, el mensaje del estudio es directo: el sector no necesita reinventarse, sino estructurarse mejor. Si logra ofrecer estabilidad sin perder dinamismo, profesionalizar la formación y reforzar su prestigio, la hostelería no solo recuperará atractivo, sino que puede convertirse en uno de los entornos laborales más completos para las nuevas generaciones.

Artículos relacionados