El mundo envejece a un ritmo sin precedentes. El número de personas mayores de 60 años en el planeta se duplicará prácticamente de aquí a 2050, superando los 2.100 millones, y en 2080 se triplicará, según la ONU. Este creciente segmento se va convirtiendo en protagonista del consumo, transformando sectores como la tecnología, la moda, la alimentación, los viajes, la salud, la vivienda, la movilidad y los servicios financieros, en lo que se conoce como Silver Economy. Al mismo tiempo, la industria de la longevidad se posiciona como una de las más dinámicas, con inversiones millonarias destinadas a extender la vida saludable y frenar el envejecimiento. Grandes fortunas, como Jeff Bezos y Sam Altman, ya han apostado por startups que persiguen la inmortalidad mediante innovaciones tecnológicas que desafían los límites biológicos tradicionales.

No sólo se busca vivir más, sino hacerlo mejor. Alargar el healthspan o el período de la vida con buena salud, bienestar y funcionalidad, se ha convertido en un fenómeno global que abarca desde tecnologías que predicen enfermedades hasta reprogramar células, redefiniendo el concepto de envejecer.
Blue zones
Las Zonas Azules son regiones del mundo con más alta concentración de personas que viven vidas largas y saludables, superando los 100 años: Okinawa (Japón), Cerdeña (Italia), Icaria (Grecia), Nicoya (Costa Rica) y Loma Linda (California). Sus habitantes comparten hábitos como una dieta mayoritariamente vegetal, actividad física natural, fuerte sentido de propósito (ikigai), relaciones sociales sólidas y lazos familiares.
Japón acaba de anunciar un nuevo récord demográfico por 55º año consecutivo: 99.763 personas han superado los 100 años, una cifra que no deja de crecer y pronto llegará a los 100.000 centenarios. Del total, el 88% son mujeres. El país nipón presume de tener la esperanza de vida más alta del mundo y de albergar a la persona viva de mayor edad: Shigeko Kagawa, una mujer de 114 años.

El rey del biohacking
El multimillonario Bryan Johnson se ha convertido en un referente del biohacking extremo. En su documental de Netflix, “No te mueras: El hombre que quiere vivir para siempre”, explica la rutina que, según él, hace que su cuerpo envejezca solo ocho meses por cada año. Con 48 años, asegura haber reducido su edad biológica más de cinco, con un corazón de 37 y pulmones de 18. Vendió su empresa de procesamiento de pagos por 800 millones a PayPal y creó Blueprint, un programa donde combina las tecnologías médicas más avanzadas con dieta estricta, ejercicio, 60 pastillas diarias y transfusiones de plasma de su hijo adolescente.
El mercado mundial del bienestar alcanza los 1,7 billones de euros, casi el PIB de España, según The Future of Wellness Trends de McKinsey & Co. Entre las tendencias destaca la nutrición funcional, que aporta beneficios concretos como proteínas, nootrópicos o probióticos, desde superalimentos hasta bebidas y snacks saludables.
En estética, crecen los suplementos de belleza y los procedimientos preventivos. Se busca la longevidad saludable con terapias y productos que previenen enfermedades y preservan la autonomía. Las experiencias y viajes de bienestar ofrecen desconexión y transformación personal, con clases boutique, retiros espirituales o sueros intravenosos. El control del peso combina ejercicio y programas personalizados, impulsados por fármacos como los GLP-1. Por último, la salud mental y el mindfulness se consolidan, desde meditación digital hasta hábitos de sueño.
Belleza sin edad
La nueva belleza se aleja del concepto ‘anti-aging‘ para abrazar el ‘well-aging‘ o “envejecer bien”, enfocándose en la salud integral y en verse radiante en cada etapa de la vida. No se trata de parecer más joven, sino de estar feliz con uno mismo, cuidándose también desde dentro mediante buena alimentación, sueño y manejo del estrés. L’Oréal apostó desde hace años por este concepto con sus campañas Age Perfect y actrices Jane Fonda (87 años) y Helen Mirren (80 años) han desfilado con la firma en la Semana de la Moda de París 2025, representando la belleza sin edad.
El dato
La búsqueda del autocuidado y el avance de la tecnología han impulsado el uso de ‘wearables‘, como relojes inteligentes, gafas o anillos, que registran datos como frecuencia cardíaca, oxígeno en sangre, capacidad aeróbica, fases del sueño, temperatura corporal, estrés, salud hormonal e incluso glucosa. También indican cuándo es mejor entrenar o descansar. Además, algunos utilizan la IA para crear planes personalizados de entrenamiento y nutrición, o para prevenir lesiones. Uno de los más famosos, Oura Ring, vendió 5,5 millones de unidades en 2025.
Un micrófono abierto captó una conversación entre Xi Jinping y Vladimir Putin en un encuentro en Pekín sobre los avances en biotecnología para alargar la vida, los trasplantes de órganos e incluso alcanzar la inmortalidad.

¿Tu también, David?
David Beckham se ha lanzado al negocio de los suplementos con su propia marca, IM8. Sigue así la estela de Rafa Nadal, que debutó hace un año con NDL Pro-Health junto a Cantabria Labs. Mientras la firma del tenista se centra en el rendimiento deportivo, la del británico apuesta por la longevidad celular y el bienestar, con asesoramiento científico y médico, e incluso tecnología de la NASA.

Ricos e inmortales
Los magnates tecnológicos de Silicon Valley lideran la inversión en el creciente ecosistema de startups que buscan alargar la vida. Jeff Bezos (Amazon) y Peter Thiel (PayPal) invirtieron en Unity Biotechnology, centrada en eliminar las células senescentes responsables de la inflamación crónica y el envejecimiento. Bezos también participa, junto al magnate ruso Yuri Milner —uno de los primeros inversores en Facebook—, en Altos Labs, una startup de reprogramación biológica que recaudó 2.800 millones de euros en 2022. Sam Altman (OpenAI) destinó más de 160 millones de euros a Retro Biosciences, cuyo objetivo es extender la vida humana en diez años. Ambas compañías están incorporando herramientas de inteligencia artificial avanzada para apoyar la ingeniería de proteínas y la reparación del ADN. Larry Page (Google), a través de Calico Labs, ha invertido más de 640 millones de euros en investigación, mientras que Larry Ellison (Oracle), que a sus 80 años se mantiene notablemente joven, financia proyectos biotecnológicos para frenar el deterioro asociado a la edad.
Uno de los científicos más reconocidos en longevidad, el profesor de Harvawrd David Sinclair, que estudia compuestos como las sirtuinas –que protegen las células y se activan con el ayuno o la restricción calórica– y el resveratrol, presente en el vino tinto, aseguró que “la primera persona que vivirá 150 años ya ha nacido”.

En 2018 ocurrió un hecho insólito: por primera vez en la historia de la humanidad, los mayores de 65 años superaron en número a los menores de cinco, según la ONU.
Tecnologías como CRISPR (o “tijeras moleculares”) están permitiendo editar y eliminar genes para prevenir enfermedades relacionadas con la edad.
La inversión en biotecnología para la longevidad alcanzó más de 7,2 mil millones de euros en 2024, creciendo a un 220% anual, según Longevity. Technology.
La persona con mayor edad registrada fue la francesa Jeanne Louise Calment, que vivió hasta 122 años y 164 días, y figura en el Guinness de los Récords.
