«La guerra en Oriente Próximo ha creado riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico, que hacen que las perspectivas sean mucho más inciertas», destaca el BCE en su comunicado.
De este modo, tal y como daban por descontado los mercados, el BCE ha optado por seguir a la espera después de detener en junio de 2025 el ciclo de flexibilización, que recortó el precio del dinero en 200 puntos básicos mediante ocho ajustes a la baja, los últimos siete de forma consecutiva.
La tasa de inflación interanual de la eurozona se situó el pasado mes de febrero, antes del ataque a Irán por Estados Unidos e Israel, en el 1,9%, acelerándose dos décimas respecto del dato del 1,7% de enero de 2026.

