De acuerdo con los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios al Consumo (IPC) subió en febrero un 0,4%, igual incremento al registrado el mismo mes de 2025, de modo que la tasa de inflación se mantuvo en el mismo nivel que en enero, un 2,3%.
Según ha explicado Funcas a través de un comunicado, el resultado del IPC de febrero, peor de lo esperado, responde a una inflación mayor de la prevista en alimentos no elaborados, productos energéticos y bienes industriales no energéticos.
Por su parte, la tasa subyacente aumentó hasta el 2,7%, lo que pone de manifiesto «un preocupante aumento de las presiones inflacionistas antes incluso del estallido del conflicto en Irán».
La guerra en Irán ha obligado a Funcas a modificar sustancialmente las previsiones de inflación. En un escenario central en el que el precio del crudo evolucionará conforme a lo descontado en los mercados de futuros –mantenimiento de la cotización en torno a 102 dólares en abril y mayo, y un lento descenso a partir de junio hasta terminar el año en unos 81 dólares–, Funcas espera una tasa de inflación del 3,6% en marzo, que se situará por encima del 4% en los meses posteriores.
A partir de junio empezaría una desescalada hasta terminar el año con una tasa interanual del 3,4%, y una media anual del 3,6%. La inflación subyacente alcanzaría una media anual del 2,5%.
TASA DEL 4,5% EN EL PEOR ESCENARIO
En el escenario alto, en el que el precio del crudo se mantiene en torno a 102 dólares durante todo el periodo de previsión, la tasa general se situaría todo el año por encima del 4,5%, con una media anual del 4,3%, y del 2,7% para la subyacente.
En un escenario más benévolo, con el precio del crudo en torno a 73 dólares a final de año, las tasas medias anuales se situarían en el 3,2% y el 2,3% en la general y en la subyacente, respectivamente.

