En concreto, en Fránkfurt se suprimieron alrededor de 450 movimientos de los 1.225 despegues y aterrizajes previstos, en tanto que Múnich registró 180 cancelaciones de unos 800 movimientos de tráfico aéreo, según la agencia DPA.
Para afrontar el impacto de la huelga, la aerolínea alemana diseñó un plan de vuelos especial que ofrece al menos la mitad de los vuelos habituales. En los de larga distancia, se prevé que se realicen el 60%. Este horario se seguirá respetando, tal y como declaró una portavoz de Lufthansa.
Este parón, iniciado ayer jueves en la compañía principal de Lufthansa y en su filial de carga, está pautado hasta la medianoche y responde al fracaso de negociaciones por un nuevo convenio colectivo sobre planes de pensiones de Lufthansa y Lufthansa Cargo, y a cuestiones salariales en Lufthansa CityLine. No se espera que el tráfico aéreo vuelva a la normalidad hasta mañana sábado.
En palabras recientes de la portavoz de la comisión de negociación colectiva del Grupo, Arne Karstens, aún no han recibido ninguna oferta. Sin embargo, ha resaltado que Vereinigung Cockpit está dispuesto a reanudar las negociaciones en cualquier momento, aunque depende de que reciban «una oferta negociable».
En cuanto a la versión de Lufthansa, en palabras de un miembro del comité ejecutivo de Lufthansa, Michael Niggemann, «esta escalada es completamente incomprensible, especialmente en un momento en que experimentamos un nuevo nivel de incertidumbre geopolítica con la guerra en Irán y los pasajeros de todo el mundo se ven afectados».

