En concreto, desde su lanzamiento en mayo de 2023, la enseña textil ha multiplicado su facturación por cuatro sus ventas en su primer ejercicio y mantiene una proyección de crecimiento de casi por tres para el pasado año.
Este desempeño ha atraído a un ‘pool’ de inversores de primer nivel, liderado por Víctor Herrero, consejero delegado de de Viva goods, ex-CEO de Guess y Lovisa y ex directivo de Inditex, así como de Nacho Alonso -inversor en más de 400 ‘startups’ entre inversiones directas e indirectas- y Guillermo Soto, director general de COREangels Madrid.
«No somos solo una marca de ropa, somos una empresa emergente certificada por Enisa que aplica método, transparencia y visión de largo plazo a un sector tradicional. Entrar en Lanzadera es un paso estratégico para profesionalizar cada área y escalar un modelo que ya ha demostrado que funciona», ha señalado González López- Huerta.
A diferencia del modelo ‘fast fashion’, Medusa Bay apuesta por una producción responsable de proximidad, fabricando el 80% de sus colecciones en regiones de proximidad. Esta estrategia no solo reduce la huella de carbono, sino que permite una gestión de inventario ultra-eficiente, rozando el stock cero al cierre de campañas mediante lanzamientos limitados y un control exhaustivo de la oferta y la demanda.
De esta forma, Medusa Bay, que innova en los tejidos, apuesta por la omnicanalidad ya que cuenta con un ‘e-commerce’, además de una tienda física propia en el Barrio de Salamanca, y de un canal ‘wholesale’ selectivo, además de exportar sus prendas a Latinoamérica.

