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Entre barrios, islas y senderos: otra forma de descubrir Hong Kong

Más allá de su skyline icónico, el destino se recorre encadenando trayectos breves entre barrios históricos, rutas junto al mar y pequeñas islas donde el ritmo cambia por completo.

El Tian Tan Buddha, en la isla de Lantau, es una de las estatuas de Buda al aire libre más grandes del mundo. Foto: Hong Kong Tourism Board.

Quien visita Hong Kong por primera vez suele imaginar un lugar difícil de abarcar: rascacielos interminables, avenidas densas y una intensidad urbana que parece no dar tregua. Sin embargo, una vez allí, el viaje suele construirse de otra manera. La ciudad se recorre encadenando trayectos cortos y muy distintos entre sí: cruzar el puerto en ferry, subir en tranvía por las colinas, perderse entre mercados o detenerse en un pequeño restaurante de barrio.

Para orientarse, conviene entender primero cómo se organiza el territorio. Se articula en torno a tres grandes áreas: la isla de Hong Kong, donde se concentra el corazón histórico y financiero; la península de Kowloon, conocida por sus barrios vibrantes y su intensa vida urbana; y los Nuevos Territorios, mucho más extensos y donde el paisaje comienza a abrirse a parques naturales, pequeñas aldeas costeras y rutas de senderismo.

Uno de los mejores puntos de partida es Old Town Central, uno de los distritos históricos más conocidos de la isla. Allí se concentra buena parte de la energía creativa de la ciudad: calles empinadas donde templos tradicionales conviven con galerías de arte, el centro cultural Tai Kwun, cafeterías independientes y pequeñas boutiques. Muy cerca, espacios como PMQ —antiguo complejo policial convertido hoy en centro creativo— reúnen a diseñadores y artesanos locales, reflejando el lado más contemporáneo de la escena cultural.

Al otro lado del puerto, en Kowloon, barrios como Sham Shui Po ofrecen una mirada distinta. Aquí el ritmo es más cotidiano: mercados tradicionales, tiendas familiares y pequeños talleres forman parte del mapa urbano. Pasear por sus calles permite descubrir la vida diaria de la ciudad.

Una ciudad que se recorre en movimiento

Moverse entre estos barrios forma parte de la propia experiencia del viaje. Uno de los trayectos más icónicos es cruzar el puerto Victoria en el histórico Star Ferry, un recorrido breve que permite contemplar el skyline desde el agua mientras barcos y ferris atraviesan constantemente la bahía.

Foto: Hong Kong Tourism Board.

Pero también sorprende la cercanía de paisajes completamente distintos. A pocos kilómetros del centro comienzan rutas de senderismo que recorren colinas cubiertas de vegetación y miradores naturales frente al mar. Senderos como Dragon’s Back, uno de los más conocidos, ofrecen vistas abiertas sobre la costa y el archipiélago que se extiende alrededor.

Desde el puerto también parten ferris hacia algunas de las más de 260 islas y penínsulas que conforman la región. En lugares como Lamma o Cheung Chau el ambiente cambia drásticamente: restaurantes frente al mar, senderos costeros y pequeños pueblos pesqueros muestran una cara muy distinta de la imagen habitual de rascacielos.

Más allá de los barrios urbanos, el destino también invita a descubrir algunos de sus iconos más reconocibles. Desde el Pico Victoria —uno de los miradores más famosos de la ciudad— es posible contemplar el puerto y el skyline desde las alturas, mientras que en la isla de Lantau se alza el Tian Tan Buddha, una de las estatuas de Buda al aire libre más grandes del mundo, cerca del tradicional pueblo pesquero de Tai O.

La gastronomía acompaña todo lo anterior con la misma diversidad. En mercados y restaurantes de barrio es posible probar dim sum recién preparados, sopas de fideos o especialidades cantonesas que forman parte de la vida cotidiana local. Comer, aquí, se convierte en otra forma de viajar.

Al caer la tarde, muchos turistas regresan al puerto. Los ferris siguen cruzando la bahía mientras la ciudad se ilumina poco a poco y el skyline adquiere una nueva dimensión. Es el momento en el que Hong Kong vuelve a mostrar una de sus imágenes más reconocibles: una metrópolis vibrante que, sin embargo, se descubre mejor avanzando paso a paso, barrio a barrio.

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