La conversación sobre inteligencia artificial suele estar dominada por ingenieros, desarrolladores y grandes tecnológicas. Sin embargo, el impacto real de esta revolución no se está produciendo en los laboratorios: está sucediendo en los despachos, las pymes y los equipos que necesitan integrar la IA en su trabajo diario sin ser perfiles técnicos. Ahí es donde aparece una brecha menos visible, la de quienes saben que deben adaptarse, pero no tienen claro cómo hacerlo.
CenteIA Education nace precisamente en ese punto de fricción. El proyecto, impulsado por Jordi Segura y Armand Pujadó —ambos con formación técnica en inteligencia artificial y automatización— surge tras detectar una distancia creciente entre el desarrollo tecnológico y su aplicación real en entornos profesionales no técnicos. No se plantea como una escuela de programación tradicional. Su enfoque es otro: traducir la complejidad técnica en herramientas comprensibles y aplicables. Su público principal lo forman profesionales de entre 35 y 65 años que no han crecido en entornos digitales, pero que hoy compiten en mercados profundamente automatizados.
La premisa es clara: la barrera ya no es el acceso a la tecnología, sino la capacidad de utilizarla con criterio. No se trata de formar programadores, sino de enseñar a interactuar con modelos de texto, imagen o automatización y convertir la inteligencia artificial en una herramienta productiva dentro de cada sector.
El programa, impartido en formato completamente online, combina contenido estructurado con sesiones en directo y acompañamiento continuado. Las herramientas evolucionan con rapidez y, por eso, mantener el temario actualizado es casi una obligación. Pero más allá del contenido, el foco está en la aplicación práctica y en el soporte individualizado.
A nivel institucional, el programa cuenta con 36 créditos universitarios reconocidos por la Universidad Europea de Andorra y prepara para certificaciones oficiales como Microsoft Azure AI Fundamentals (AI-900). Además, la institución mantiene acuerdos con compañías tecnológicas y entidades educativas que refuerzan su posicionamiento académico.
En poco más de un año, CenteIA ha formado a más de 3.300 alumnos en su programa profesional y ha alcanzado a más de 500.000 personas a través de sus directos formativos gratuitos. El ecosistema, que integra formación, consultoría y desarrollo tecnológico, ha superado los siete millones de euros de facturación en sus primeros doce meses, impulsado por un modelo de divulgación abierta y un posterior proceso de admisión selectiva.
La siguiente etapa pasa por consolidar su presencia internacional —con alumnos en más de 32 países— y ampliar su oferta hacia nuevas verticales vinculadas a tecnologías emergentes. Porque, sin dejar atrás el discurso sobre el futuro, la cuestión es más concreta: quién aprende a incorporar la inteligencia artificial en su trabajo y quién se queda observando el cambio desde fuera.
