Tras la presentación ayer miércoles del balance 2025 de Meliá International Group, su presidente, Gabriel Escarrer, ha mantenido un encuentro telemático con los medios de comunicación para comentar dichos resultados y, también, compartir una panorámica sobre la actualidad y las previsiones a corto plazo de la compañía tras un 2025 que Escarrer definió como «bastante sólido» tras haber cerrado el ejercicio año con un beneficio neto de 200,2 millones de euros (+23,6%), ingresos de 2.077,5 millones (+3,2%) y un Ebitda sin plusvalías de 544,7 millones.
Estas cifras, que Escarrer destacó fueron impulsadas sobre la fortaleza de la demanda y en una estrategia centrada en el reposicionamiento hacia segmentos de mayor valor -lujo y premium- y han hecho posible la mejora de precios: el RevPAR ha aumentado un 5,4% respecto a 2024.
En el plano financiero, la hotelera mantiene una deuda neta de 778,6 millones de euros, con una ratio deuda/Ebitda inferior a 2,2 veces. Además, ha firmado un préstamo sindicado de 800 millones (el 50%, a tipo fijo) para reorganizar la deuda y optimizar costes y acompañar su plan de crecimiento.
El posicionamiento en lujo, clave para el crecimiento
Durante su intervención, el directivo insistió en que la transformación hacia el segmento premium y de lujo continúa siendo una de las principales palancas del grupo. Así, explico que los hoteles reconvertidos a marcas de alta gama han registrado incrementos de ingresos superiores al 50% en América y, en algunos casos en España, aumentos por encima del 150%.
Esta orientación también se refleja en la expansión del grupo: de los 51 hoteles firmados en 2025, más de la mitad corresponden a enseñas de lujo y premium -17 y 16, respectivamente-, reforzando un modelo enfocado en elevar la rentabilidad mediante mayor valor añadido, con una tarifa media de 360€, casi el doble que la promedio del grupo, cifrada en 181€. “La estrategia no es crecer en volumen, sino en calidad y rentabilidad”, señaló Escarrer, que apuntó que las paradas para la renovación de establecimientos señeros como el Paradisus Cancún, Don Pepe o Meliá Bali -reconvertido en Paradisus-, que reabrirán sus puertas a lo largo de 2026, han reducido el EBITDA del grupo en 12 millones de euros.
Operativa en Cuba
Uno de los puntos del encuentro fue el análisis de la situación de crisis energética que atraviesa Cuba y su impacto en la operativa del grupo, presente en el país con más de 30 hoteles. Escarrer manifestó que no se plantean ningún tipo de retirada y que el grupo trabaja con planes de contigencia desde hace más un año, además de hacer un balance de la contribución del destino al Ebitda del grupo sigue siendo limitada —inferior a 10 millones de euros. Aun así, el directivo destacó una mejora en el último trimestre de 2025 y en enero de 2026 que refuerza la confianza a medio plazo.
La importancia del canal directo
El creciente peso del canal directo fue otro de los grandes mensajes compartidos. Escarrer destacó su importancia: representa el 50% de las ventas totales del grupo tanto en el segmento B2B a través de Meliá PRO y, sobre todo, del B2C, espoleado por Meliá Rewards, el programa de fidelización del grupo —que definió como «un autentico tesoro»— , con más de 19 millones de miembros activos, quienes generan de más del 90% de las ventas directas. Además, Escarrer señaló que la digitalización seguirá orientada a “hiperpersonalizar” la relación con el cliente y fortalecer el posicionamiento de las marcas, y destacó la «altísima» tasa de fidelización de los miembros en marcas como ZEL o MiM.
Previsiones positivas para 2026
De cara al ejercicio actual, el grupo mantiene perspectivas favorables, aún en el contexto geopolítico actual, con «mejoras en todos los segmentos». Las reservas en libros avanzan un 11% interanual, destacando Escarrer el incremento del 10% en el negocio MICE y el buen comportamiento de destinos como Canarias o Caribe.
Meliá prevé abrir alrededor de 30 hoteles en 2026, dentro de su objetivo estructural de entre 25 y 30 aperturas anuales, con su énfasis en destinos vacacionales del Mediterráneo, Caribe, Sudeste Asiático y Emiratos Árabes.
Escarrer concluyó que la mayor anticipación en las reservas y la mejora de la demanda en temporada media refuerzan la visibilidad del negocio para los próximos meses, consolidando un escenario turístico “positivo, con prudencia y más normalizado”, impulsado también por las graduales reincorporaciones de los establecimientos cerrados en procesos de reforma.
