La cifra, recogida a través de las opiniones de más de 800 profesionales de ‘private equity’ de todo el mundo -incluido España- supera en 15 puntos porcentuales la ratio anotada en el pasado ejercicio (54%).
No obstante, los directivos del sector destacan una mejora en la confianza de las condiciones del mercado, una mayor selectividad en el despliegue de capital y una creciente influencia de la tecnología, particularmente la inteligencia artificial (IA), en la inversión y el rendimiento operativo.
En este sentido, Agustín Fernández, socio responsable de ‘Private Equity’ de Forvis Mazars en España, ha reconocido que «el capital privado está entrando en una fase de consolidación y especialización. Los fondos muestran una clara preferencia por compañías con capacidad de crecimiento rentable, sólidas palancas operativas y ambición internacional».
Pero las buenas perspectivas no escapan a los desafíos que impactan negativamente en el rendimiento de la cartera. Así, el 67% de los directivos de capital privado consultados citan la incertidumbre del mercado y la geopolítica como el principal reto, seguido de la complejidad operativa que acumula el 48% de los nombramientos. En última instancia, un 23% señala discrepancias con la dirección como otra de las barreras a tener en cuenta.
Por otro lado, los resultados del estudio muestran que la inversión en empresas en expansión -‘growth capital’- sigue siendo la estrategia dominante a nivel mundial, con un 73% de los encuestados centrados en inversiones de crecimiento, muy por delante de las operaciones apalancadas -‘leveraged buyouts’- con un 49%.
Al mismo tiempo, el estudio identifica un desequilibrio continuo entre la disponibilidad de capital y las oportunidades. Los niveles de capital comprometido -‘dry powder’- siguen siendo altos, sin embargo, las firmas citan dificultades para encontrar activos que cumplan con las expectativas de retorno.
La competencia por activos de alta calidad también es intensa y la prudencia en la toma de decisiones de inversión está aumentando. En esta línea, la mayoría de los encuestados asegura que habría abandonado al menos el 10% de las operaciones, lo que, tal y como reconoce la firma demuestra «tanto una mayor confianza como selectividad».
LA TECNOLOGÍA COMO PRINCIPAL OBJETIVO DE INVERSIÓN
Por sectores, Fernández justifica que tecnología, salud y servicios profesionales están liderando la actividad, impulsados por la aceleración digital y por la necesidad de escalar modelos de negocio. En concreto, la industria TMT (Telecomunicaciones, Medios y Tecnología) es ahora el principal objetivo a nivel mundial para el 58% de los encuestados, superando por poco a los servicios financieros (57%).
Además, los inversores enfatizan la creciente importancia de la tecnología para respaldar la resiliencia de la cartera y el crecimiento escalable.
Con todo, el socio y director de ‘Private Equity’ de Forvis Mazars Group, Matthieu Boyé, ha explicado que ahora «existe una voluntad renovada de cerrar transacciones a medida que compradores y vendedores ajustan gradualmente las brechas de valoración». Y concluye que la tecnología, incluida la IA, está respaldando una mejor toma de decisiones. Aunque matiza que la visión de los expertos sigue siendo central.

