En concreto, el nuevo espacio, ubicado en Pintor Rosales, es un nuevo paso en la evolución del proyecto que se suma a sus actuales establecimientos en Ibiza, Chueca, Chamberí y Lavapiés.
Con esta inauguración, Hermanos Vinagre no solo refuerza su presencia en Madrid, sino que continúa sentando las bases de un «ambicioso» plan de expansión que llevará su concepto, por primera vez, fuera de la capital en los próximos meses.
De esta forma, el nuevo local mantiene las señas de identidad que han convertido a Hermanos Vinagre en uno de los «templo del aperitivo» en la capital, con una carta protagonizada por conservas de elaboración propia, con el escabeche como bandera, gildas, boquerones en vinagre, anchoas sobre tosta de mantequilla, y clásicos como el bocadillo de calamares o las patatas bravas.
Detrás de esta propuesta está también su fábrica de conservas en Boadilla del Monte, pieza clave del proyecto, desde donde se elaboran de manera artesanal muchos de los productos que se sirven a diario en sus locales, apostando por procesos actuales, producto de calidad y proveedores de proximidad.
