Bruselas inició una investigación en julio del pasado año y en noviembre puso objeciones a la operación al entender que podría restringir la competencia en el mercado de distribución mayorista de música grabada, en tanto que permitirá a UMG acceder a datos comerciales «sensibles» de otros sellos rivales.
En concreto, los servicios comunitarios examinaron si la compra de Downtown, gran proveedor de servicios para sellos de la competencia y artistas, permitiría al sello estadounidense reducir la competencia al adquirir datos comerciales clave de discográficas rivales.
También analizó problemas para la libre competencia en la prestación de servicios a artistas y sellos –como la promoción y monetización de sus actividades en la UE–.
Tras examinar los mercados, Bruselas concluyó que UMG puede tener la «capacidad e incentivo» de acceder a los datos controvertidos almacenados y tratados por Downtown hasta entonces; y con ello obstaculizar gracias a esa ventaja competitiva la capacidad de los rivales.

