Solo en las principales capitales del país, incluidas Río de Janeiro, São Paulo, Salvador y Belo Horizonte, se prevé una convocatoria que supere los 40 millones de asistentes.
Río de Janeiro, la ciudad que acoge la celebración más conocida a nivel global, espera la llegada de ocho millones de turistas que dejarán unos 1.000 millones de dólares (842 millones de euros) en su economía local. La ocupación hotelera se sitúa cerca del 98% y gracias a la actividad de 462 comparsas callejeras y los tradicionales desfiles en el Sambódromo.
El Gobierno federal, a través del ministerio de Cultura y Embratur, ha destinado 2,3 millones de dólares (1,9 millones de euros) para apoyar las 12escuelas de samba del Grupo Especial en esta ciudad, distribuidos de forma igualitaria.
En Bahía, el volumen de reservas y ventas de pasajes internacionales hacia el estado aumentó un 43% por el impulso de los turistas argentinos y portugueses.
Por su parte, en São Paulo se esperan más de 16 millones de personas que participarán del desfile de 600 ‘blocos’, mientras que en Belo Horizonte se esperan 6,2 millones de asistentes, con un impacto económico de 190 millones de dólares (159 millones de euros).
En paralelo, Recife y Olina prevén atraer a 3,6 y a 4 millones de personas, respectivamente, con un carnaval que cuenta con sus propios ritmos musicales.
«Queremos mostrar que, además de ser una fiesta grandiosa y tecnológica, el Carnaval brasileño ofrece experiencias diversificadas que incluyen lujo, gastronomía y una inmersión profunda en nuestra cultura», señaló el presidente de Embratur, Marcelo Freixo.
