La iniciativa ha sido liderada por el Creaf, gestionada por la Agència de Gestió d’Ajuts Universitaris i de Recerca (Agaur) y financiada por el Fondo Climático de la Generalitat, y ha contado con la participación de cuatro ficas catalanas.
Estas fincas usan el modelo regenerativo desde hace varios años en parcelas de huerta, viña, fruteros y vacas de pastura, y se han recogido muestras y datos durante dos años.
Además, el estudio ha señalado que estos suelos tienen una capacidad de retención de agua un 9% superior a las parcelas trabajadas con agricultura tradicional, y una mayor diversidad de bacterios, hongos y microartrópodos.
Por otro lado, se ha detectado una mayor riqueza de flores e insectos como abejas o mariposas.
