Así se ha puesto de manifiesto en el encuentro ‘Perspectivas 2026: Liderar el crecimiento en un mundo en transformación’, en el que han participado el socio junior de McKinsey Global Institute, Marc Canal; el director de Relaciones Institucionales, Comunicación, ESG y Regulación de Engie en España, Daniel Fernández; el investigador sénior de EsadeGeo, Centro de Economía Global y Geopolítica de Esade, Juan Moscoso del Prado, y el director de Políticas Públicas y Comunicación de Pfizer España, Fernando Méndez.
En la cita, enmarcada en el proyecto Ejecución de Oportunidades, los ponentes han coincidido en la importancia que tienen para las empresas vectores como la sostenibilidad, la tecnología o el talento. Además, han abogado por la colaboración entre los diferentes ecosistemas, así como por la coordinación público privada y por la adopción de un enfoque optimista.
El socio junior de McKinsey Global Institute ha afirmado que en los últimos cien años el mundo ha «progresado muchísimo» y ahora se encuentra en un «punto de inflexión» con cinco grandes transformaciones: la geopolítica, por la que se va a un mundo más multilateral y fragmentado; la tecnológica, con la llegada de la inteligencia artificial (IA) y la robotización; la demográfica y la energética.
A su juicio, el mundo se tiene que acostumbrar a estos cinco grandes «terremotos» porque se trata de una «nueva era» en la que se va a tener que operar de manera distinta.
El director de Relaciones Institucionales, Comunicación, ESG y Regulación de Engie en España ha señalado que actualmente existe una «transición energética multifactorial» que requiere adaptación a nivel personal y empresarial y, en este contexto, las compañías deben dar «un paso adelante buscando oportunidades» o se quedarán atrás. En el caso de Engie, la energética ha abogado por adaptarse a las necesidades industriales que interpelan en cada época.
El director de Políticas Públicas y Comunicación de Pfizer España ha explicado que la industria farmacéutica no está al margen de la incertidumbre económica o geopolítica, con factores como la irrupción de China, la importancia de la autonomía estratégica o el cambio demográfico.
Por su parte, el investigador sénior de EsadeGeo, Centro de Economía Global y Geopolítica de Esade ha señalado que antes, la inercia de los mercados y de la actividad económica no estaba tan vinculada a la geopolítica, pero que actualmente esto ha cambiado.
Así, ha citado varios factores que afectan a las empresas, como la transformación tecnológica, pero también la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, la irrupción de China, la vinculación entre lo público y lo privado o la importancia de la industria de defensa, todas ellas variables que las empresas deben tener en cuenta en los procesos de toma de decisiones.
FOCALIZAR, SIMPLIFICAR Y AGILIZAR
Para adaptarse y liderar el crecimiento en esta situación las empresas deben adoptar diferentes medidas. Desde la consultora, Canal aboga por «intentar separar la señal del ruido», de manera que las empresas se queden con las noticias importantes e ignoren el ruido de alrededor. Además, apuesta por reasignar recursos -inversión y talento- una vez que se ha tomado la decisión, de manera que se tomen decisiones de inversión hacia las partes más rentables del negocio.
Desde un punto de vista energético, Daniel Fernández ahonda en la idea de simplificar, agilizar y focalizar. Así, ha relatado que, en 2021, Engie abogó por «simplificarse, agilizar» y «centrarse en lo que sabe hacer». «Las recetas no son mágicas. Simplicidad, estabilidad y predictibilidad», ha precisado.
Por su parte, Méndez ha puesto de manifiesto la importancia de la innovación en el sector farma, algo que se logra con ensayos clínicos y la compra de otras compañías, pero también de la tecnología y la sostenibilidad
Con visión académica, Moscoso del Prado ha considerado que para que las empresas incorporen los cambios deben «introducir la variable geopolítica en todos los niveles», e interactuar más con el sector público.
COLABORACIÓN PÚBLICO-PRIVADA Y TALENTO
Más allá de la teoría, es necesario implementar esas prácticas para lograr un crecimiento empresarial. A juicio de Canal, se debe pasar de una «mentalidad de escasez a una mentalidad de abundancia» tras unos años en los que se creía que el crecimiento era un «juego de suma cero».
El representante de Engie se ha alineado con la mentalidad positiva y ha abogado por compartir la visión estratégica de la compañía con los trabajadores, al tiempo que ha defendido que la empresa debe asegurar condiciones óptimas para retener, reclutar y mantener al mejor talento. Además, ha apostado por la importancia de los asuntos públicos y la colaboración pública, privada
En el sector farmacéutico cobra importancia el talento, pero también la seguridad jurídica, la predictibilidad y la equidad en el acceso a los tratamientos. Además, el directivo de Pfizer ha destacado la relevancia de la digitalización por el manejo de los datos.
«Es fundamental la cooperación público-privada», ha considerado el representante de Esade, quien ha matizado que se deben poner en práctica las políticas públicas que sean necesarias y no solo poner el énfasis en la labor de la parte privada. «Hay abundancia, hay oportunidades y la colaboración es necesaria», ha remarcado.
MIRANDO AL FUTURO CON OPTIMISMO
Con la mirada puesta en el futuro, el socio junior de McKinsey Global Institute ha afirmado que ve el futuro con optimismo y ha precisado «lo único que hay que hacer es elegirlo», porque «el progreso no viene dado solo».
Desde Engie, Daniel Fernández ha puesto en valor el consenso que existe sobre que, ante esta transición, España está ante una oportunidad que no ha tenido en siglos. Ante esta situación, ha abogado por hacer un esfuerzo en favor de la simplicidad y la aceleración.
Fernando Méndez ha compartido el optimismo en el marco de la industria farmacéutica y biotecnológica. En su ámbito, ha abogado por el cuidado del talento con incentivos salariales y por la colaboración entre la sanidad pública y la privada.
Consciente de que no va a ser fácil, el representante de Esade ve el futuro con optimismo, pero señalando que «las empresas y las políticas públicas europeas tienen que cambiar, y ser un poco más agresivas respecto a lo que hay fuera», ya que «no se va a acabar la globalización», pero el mundo va a estar más fragmentado y Europa va a tener que defender su modo de vida y de hacer negocios apoyándose en la colaboración de los diferentes ecosistemas.
