Este acuerdo incluye una opción para que la Administración Trump «adquiera una participación accionaria minoritaria en Serra Verde», especifica la firma.
Los fondos se destinarán para refinanciar las líneas de crédito existentes en condiciones más favorables y optimizar, fundamentalmente, las operaciones brasileñas de Serra Verde mediante la ampliación de su capacidad, mejorando su producto para nuevos mercados y a través de un perfil de costes operativos más bajo y sostenido.
El proyecto está dentro del presupuesto y adelantado en el cronograma, y gracias a su realización, la empresa está «bien encaminada» para lograr una expansión de la producción a 6.500 toneladas de óxido de tierras raras para finales del 2027.
«Agradecemos profundamente el apoyo del gobierno de Estados Unidos y esperamos colaborar con él para construir nuevas cadenas de valor independientes», declaró el director ejecutivo de Serra Verde, Thras Moraitis.
La operativa de Serra Verde está ubicada en un área minera del centro de Brasil, en el estado de Goiás, y su producto contiene una alta proporción de disprosio, terbio y otros elementos de tierras raras pesadas críticas, esenciales para los componentes de alta tecnología utilizados en las industrias automotriz, médica, de energía renovable, electrónica, robótica, de defensa y aeroespacial.
Estados Unidos está impulsando nuevas alianzas a nivel internacional sobre tierras raras, entre ellos con la Unión Europea, Japón y México, para contrarrestar el dominio de China en cuanto a producción de estos recursos.
