Nicki Minaj (Trinidad y Tobago, 43 años) ha perdido millones de seguidores y ha desaparecido de Instagram tras mostrar públicamente su apoyo a Donald Trump. La rapera ha visto cómo su posicionamiento político le costaba una gran pérdida de seguidores en un contexto de fuerte reacción en redes y acusaciones de contradicción con los valores que durante años representó.
Nicki Minaj construyó su carrera a partir de mixtapes y una estética exagerada que la consolidó como icono del rap femenino y referente del colectivo LGTBIQ+. Sus letras explícitas, la defensa del empoderamiento sexual y su cercanía con la cultura drag la convirtieron en una aliada visible para comunidades históricamente marginadas, muchas de las cuales hoy se sienten traicionadas por su giro político.
El distanciamiento comenzó a hacerse evidente el pasado mes de diciembre, cuando Minaj apareció como invitada destacada en la conferencia ultraconservadora Turning Point USA, un foro alineado con el trumpismo más duro en cuestiones como inmigración y derechos LGTBIQ+. Desde el escenario, la artista elogió la “administración llena de gente con corazón y alma” de Trump y expresó orgullo por su gestión, a pesar de que muchas de las deportaciones del ICE afectan a comunidades inmigrantes similares a la suya, tras su llegada a Estados Unidos.
Lejos de moderar su discurso, Minaj redobló su apoyo político en un acto celebrado ayer en Washington, organizado por el Departamento del Tesoro, para promocionar las denominadas “cuentas Trump” destinadas a menores. En ese evento, la rapera compartió escenario con el presidente y afirmó: “Probablemente sea la fan número uno del presidente, y eso no va a cambiar”. El programa contempla el depósito inicial de 1.000 dólares en cuentas de inversión para niños nacidos entre 2025 y 2028, que Trump asegura podrían alcanzar entre 50.000 y 300.000 dólares al cumplir la mayoría de edad mediante aportaciones públicas y privadas.
Minaj calificó estas ayudas como “el verdadero significado de la generosidad” y aseguró que apoyará el proyecto de forma privada. También dejó claro que “el odio o lo que diga la gente no le afecta” y que las campañas de difamación solo refuerzan su respaldo al presidente. La reacción, sin embargo, fue inmediata y contundente: críticas masivas, acusaciones de transfobia y una campaña de cancelación que desembocó en su salida de Instagram, interpretada como un intento de frenar la avalancha de rechazo y la pérdida de seguidores. Algunas figuras públicas, como Amber Heard, salieron en su defensa alegando que la artista tiene derecho a expresar sus opiniones políticas en un país libre.
Lo que resulta especialmente polémico es que Minaj haya abandonado el papel de aliada LGTBIQ+ para convertirse en uno de los rostros pop más visibles del trumpismo, un giro que amenaza con redefinir de forma permanente su relación con el público que impulsó su éxito.
La trayectoria de Nicki Minaj
Más allá de la controversia política, Nicki Minaj es una de las figuras más influyentes del entretenimiento global. Su verdadero nombre es Onika Tanya Maraj y nació en Trinidad y Tobago, en un entorno marcado por dificultades económicas y la violencia de su padre. De pequeña quería ser actriz y llegó a estudiar en la prestigiosa Fiorello H. LaGuardia High School de Nueva York. Tras experiencias en teatro off-Broadway y diversos trabajos para subsistir, decidió centrarse plenamente en el rap.
Su carrera profesional comenzó en 2004 con el grupo Full Force, aunque pronto emprendió su camino en solitario. A través de MySpace captó la atención de la industria y en 2009 firmó con Young Money Entertainment, el sello de Lil Wayne. A partir de ahí, su ascenso fue fulgurante: mixtapes de gran impacto, un debut exitoso con Pink Friday y la consolidación con álbumes como Roman Reloaded, The Pinkprint y Queen.
Minaj también se convirtió en una figura mediática habitual. Fue jurado de American Idol en 2013, rompió récords en el Billboard Hot 100 y acumuló más de 100 premios internacionales, entre ellos American Music Awards, BET Awards y MTV VMAs. Aunque nunca ha ganado un Grammy, sus nominaciones y presencia constante en la cultura pop sostienen su estatus como la llamada “reina del rap”.
En el plano económico, su éxito se ha traducido en una fortuna estimada en 150 millones de dólares en 2025. Sus ingresos proceden principalmente de la música, giras, ventas y streaming, pero también de múltiples negocios paralelos. Ha sido embajadora de Myx Moscato, ha lanzado fragancias propias y ha firmado contratos millonarios con marcas como Pepsi, Adidas, Beats by Dre y Activision. Una de sus decisiones clave fue conservar derechos 360 al firmar con Young Money, asegurándose beneficios no solo de su música, sino también de giras, merchandising, marketing y patrocinios.
Hoy, Nicki Minaj se encuentra en el centro de una tormenta mediática que combina política, dinero y reputación. Su apoyo a Trump no solo ha provocado una pérdida masiva de seguidores, sino que ha puesto en cuestión el relato que durante años la definió como icono cultural y aliada de las minorías que la encumbraron.
