Cuando el 6 de febrero de 2026 se encienda la antorcha olímpica en Milán, no solo se dará inicio a 17 días de competición deportiva: se activará un megaproyecto económico, logístico y tecnológico que involucra a miles de personas y mueve inversiones millonarias en Italia y Europa. Desde las pistas de esquí en Cortina d’Ampezzo hasta las arenas de hielo en Milán, estos Juegos combinan tradición alpina, innovación urbana y un desafío financiero sin precedentes.
Estos Juegos Olímpicos de Invierno destacan por su modelo híbrido: una mezcla de sedes históricas y modernas, con un fuerte énfasis en sostenibilidad y legado urbano. Mientras que Cortina ofrece el escenario natural perfecto para disciplinas de nieve como el esquí alpino y el bobsleigh, Milán representa la sofisticación urbana para deportes de hielo y ceremonias.
Entre los números más impresionantes:
- Más de 80 países participantes.
- Competencias en 7 deportes y 15 disciplinas, desde el patinaje artístico hasta el skeleton.
- La reutilización de infraestructuras existentes para minimizar costos y reducir el impacto ambiental.
Pero más allá del glamour y las medallas, Milano‑Cortina 2026 es también un gran experimento económico: ¿cómo se gestiona un gasto millonario, quién lo financia y qué retorno dejará en el país anfitrión?
El lado económico de los Juegos
Organizar unos Juegos Olímpicos de Invierno no es solo cuestión de logística deportiva; implica decidir estratégicamente dónde poner cada euro para garantizar seguridad, espectáculo y legado, mientras se maneja un riesgo financiero significativo. Cada inversión busca un retorno, tanto directo como indirecto, que se mide en términos de turismo, empleo, visibilidad internacional y modernización urbana.
El efecto multiplicador es inmediato: hoteles, restaurantes, transporte, tiendas y servicios locales se benefician del flujo de millones de visitantes, medios de comunicación y delegaciones internacionales. Además, la presencia de patrocinadores globales y derechos de transmisión asegura un ingreso estable para el Comité Organizador, que ayuda a compensar parte de los gastos operativos.
Pero más allá de los ingresos directos, los Juegos generan valor económico a largo plazo. Las obras de infraestructura, como carreteras, trenes, aeropuertos y sedes deportivas, no solo sirven para el evento, sino que permanecen como legado funcional para los ciudadanos, las empresas y el turismo futuro.
El Comité Organizador maneja un presupuesto de aproximadamente 1,7 mil millones de euros; Este dinero cubre:
- Logística diaria del evento.
- Personal y voluntariado.
- Ceremonias de apertura y clausura.
- Servicios para atletas, delegaciones y prensa.
Este presupuesto no incluye las inversiones en infraestructura ni las obras públicas, pero representa la columna vertebral del funcionamiento de los Juegos.
Infraestructura deportiva: el escenario de la acción
Algunas inversiones clave son:
- Pista de sliding en Cortina d’Ampezzo: 118 millones de euros.
- Arena de hockey “Santa Giulia” en Milán: aproximadamente 300 millones de euros.
- Remodelaciones y mejoras en estadios preexistentes para cumplir con los estándares del COI.
Cada euro gastado aquí no solo busca una competencia perfecta, sino también crear legado: estas instalaciones podrán ser usadas por generaciones de atletas y aficionados tras los Juegos. El gobierno italiano ha destinado ya más de 1 mil millones para mejorar transporte, accesos y urbanismo.
En resumen: el total estimado son más de 5 mil millones de euros
Sumando presupuesto operativo, infraestructura deportiva y obras públicas, los Juegos de Milano‑Cortina 2026 implican un gasto total estimado de entre 5 mil millones y 5,5 mil millones. Esta cifra no solo refleja la magnitud del evento, sino también el impacto económico que tendrá en las regiones anfitrionas y en toda Italia. 1,7 mil millones corresponden al presupuesto operativo, cubriendo logística, ceremonias, servicios para atletas y personal. Entre 400 y 500 millones se destinan a infraestructuras deportivas nuevas o remodeladas. Más de 1 mil millones se invierten en obras públicas y transporte, mejorando carreteras, trenes, accesos y urbanismo local.
En definitiva, los 5 mil millones representan mucho más que un gasto: son una apuesta estratégica por el deporte, la economía, la sostenibilidad y el legado cultural que estos Juegos dejarán en Italia. Sin embargo, los antecedentes de los Juegos Olímpicos de Turín 2006, que todavía dejaron deudas que el Estado y el municipio tuvieron que ir saldando en los años posteriores, generan preocupación. Muchos se preguntan, entonces, cuántos años harán falta para cubrir los costos de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026.
Milano‑Cortina 2026 no es solo un espectáculo de deporte y emoción; es un proyecto estratégico, económico y tecnológico que marcará la pauta de los Juegos Olímpicos futuros. Con más de 5 mil millones en juego, cada inversión se convierte en una apuesta por la sostenibilidad, la seguridad y el legado.
Los Juegos demostrarán que, detrás de cada medalla y cada ceremonia brillante, existe una maquinaria económica gigantesca, capaz de transformar ciudades, regiones y, potencialmente, toda una economía local. Milano‑Cortina 2026 no solo entregará medallas: entregará infraestructura, turismo, empleo y prestigio internacional, haciendo que cada euro invertido tenga un propósito que perdurará mucho más allá de la antorcha olímpica.
