Cada verano, en la bahía de Palma, el “Aifos” vuelve a ocupar su lugar entre las grandes esloras de la Copa del Rey MAPFRE. No es solo un barco de regatas: es historia reciente de la vela española, es Armada, es competición y es una forma de entender el deporte desde la constancia y la implicación personal. En pleno debate sobre la licitación de su posible relevo, el futuro del “Aifos” invita a mirar más allá del trámite administrativo y a reflexionar sobre el valor de la tradición, la visibilidad y el compromiso de figuras públicas como el Rey Felipe VI con la vela.
La licitación del nuevo “Aifos” en la Armada Española
La posible renovación del “Aifos” ha llegado a la actualidad informativa en forma de licitación pública impulsada por la Armada Española, con el objetivo de sustituir al veterano TP52 que lleva dos décadas compitiendo al máximo nivel. El proyecto contemplaba la construcción de un nuevo velero de regatas moderno, competitivo y alineado con las exigencias técnicas actuales de las grandes citas internacionales.
La intención era clara: mantener al “Aifos” —y con él a la Armada— en una posición acorde a la evolución del deporte, especialmente en eventos como la Copa del Rey MAPFRE, donde la competitividad técnica marca la diferencia temporada tras temporada. El presupuesto previsto rondaba los 1,8 millones de euros, una cifra habitual en embarcaciones de este nivel dentro del circuito internacional de regatas.
Más allá del número, la licitación del nuevo “Aifos” representaba un paso natural en la vida deportiva de un proyecto que, desde su origen, ha combinado competición, representación institucional y presencia continuada en el calendario náutico.
Dificultades y debate en torno a la licitación actual
El proceso, sin embargo, no ha estado exento de controversia. La licitación del nuevo “Aifos” se vio envuelta en un debate político y mediático que acabó derivando en la paralización del concurso, oficialmente por razones técnicas, aunque en un contexto marcado por la presión pública y las preguntas parlamentarias sobre la idoneidad del gasto.
Este escenario puso sobre la mesa una cuestión recurrente en el deporte: el equilibrio entre inversión pública, representación institucional y beneficio deportivo. En el caso del “Aifos”, el debate se amplificó por la presencia del Rey Felipe VI a bordo, pese a que la embarcación forma parte de la flota deportiva de la Armada y no de un proyecto personal.
Finalmente, la decisión fue cancelar la licitación y reasignar los fondos previstos a otras necesidades, dejando en suspenso el futuro inmediato del “Aifos” y abriendo un periodo de reflexión sobre cómo abordar su relevo sin perder el valor simbólico y deportivo que ha construido durante años.
El “Aifos” TP52: dos décadas de historia en la vela española
Botado en 2005 y construido en Nueva Zelanda bajo diseño de Farr Yacht Design, el Aifos TP52 pertenece a una generación de barcos que marcaron una época en la vela de alto nivel. Con casi 16 metros de eslora, líneas potentes y una configuración pensada para la máxima exigencia, el “Aifos” ha demostrado una longevidad poco habitual en la competición moderna.
A lo largo de más de veinte años, la embarcación de la Armada Española ha sabido adaptarse, actualizarse y seguir siendo competitiva frente a barcos mucho más recientes. Su presencia constante en la Copa del Rey MAPFRE lo ha convertido en un referente reconocible para aficionados, profesionales y medios especializados.
El nombre “Aifos” no es solo una denominación técnica: es una marca asociada a continuidad, compromiso y a una manera de estar en el circuito sin estridencias, pero con regularidad y ambición deportiva.

Todos los “Aifos” y la relación del Rey con la vela
El actual TP52 no es el primer “Aifos” vinculado a la trayectoria deportiva del Rey Felipe VI. A lo largo de los años, el entonces Príncipe de Asturias y posteriormente Rey ha navegado en diferentes embarcaciones con ese nombre, siempre dentro de proyectos relacionados con la Armada y la competición.
Esta continuidad refuerza la idea de que la relación entre el Rey y la vela no es puntual ni circunstancial. El “Aifos”, en sus distintas etapas, ha sido el hilo conductor de una presencia constante en el deporte, alejada de lo ceremonial y muy cercana a la práctica real de la regata.
Felipe VI, un regatista con trayectoria propia
Hablar del Rey Felipe VI en la vela es hablar de deporte, no solo de institución. Su currículum como regatista incluye la participación en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 en la clase Soling, además de una larga trayectoria en regatas nacionales e internacionales.
A bordo del “Aifos”, su papel ha sido siempre activo, integrado en la tripulación y comprometido con el rendimiento del equipo. Lejos de limitarse a una presencia simbólica, su implicación técnica y deportiva ha sido reconocida por compañeros y rivales.
Esta forma de participar refuerza la credibilidad de su vínculo con la vela y explica por qué su presencia genera interés mediático sin desvirtuar el carácter competitivo de las regatas.

La Copa del Rey MAPFRE y la visibilidad del “Aifos”
La Copa del Rey MAPFRE es el escenario natural del “Aifos”. Año tras año, la bahía de Palma se convierte en el punto de encuentro entre tradición y vanguardia, y el barco de la Armada Española forma parte de ese equilibrio.
En un evento donde convergen los mejores equipos, armadores y patrocinadores del panorama internacional, la presencia del “Aifos” aporta un componente de continuidad histórica que conecta el presente con el pasado reciente de la vela española.
Además, su participación contribuye a reforzar la proyección mediática de la regata, ampliando su alcance más allá del ámbito estrictamente náutico.
Un barco que representa algo más que una regata
Más allá del debate sobre su renovación, el “Aifos” representa una idea de la vela basada en el tiempo, la constancia y el compromiso. Su historia demuestra que el valor de un proyecto deportivo no reside únicamente en la novedad tecnológica, sino en la capacidad de generar identidad y continuidad.
La implicación de figuras públicas como el Rey Felipe VI, cuando nace de una relación auténtica con el deporte, aporta visibilidad, prestigio y oportunidades para todo el sector. En el caso de la vela, este tipo de presencia ha contribuido a atraer patrocinadores, aumentar la cobertura mediática y reforzar eventos clave del calendario.
Mientras se define el próximo capítulo del “Aifos” dentro de la Armada Española, el barco sigue navegando y compitiendo, recordando que en la vela —como en el mar— el rumbo se construye con tiempo, experiencia y una mirada larga hacia el horizonte.
¡Ojalá pronto podamos ver un nuevo “Aifos” navegando en nuestras aguas, más moderno, más rápido, más competitivo y con opciones reales de volver a subir al podio!
