BrandVoice

Paul Gomero, disciplina y visión

Su conocimiento en la gestión de patrimonio le ha llevado a asesorar a clientes en operaciones inmobiliarias de gran envergadura, algunas de ellas por encima de los cien millones de euros.

Paul Gomero posa ante el objetivo de Forbes el pasado 3 de noviembre en Madrid. Fotografía: Pablo G. Tribello.

¿Qué tienen en común la central de la Agencia Tributaria, el edificio de Telefónica junto a Nuevos Ministerios y la nueva sede de Moeve? La respuesta es Paul Gomero (Madrid, 1975), uno de los gestores de patrimonios más influyentes de la banca privada española, que con su mezcla de prudencia financiera y mirada estratégica ha demostrado que la rentabilidad y la estabilidad pueden convivir.

Su nombre en los últimos años se asocia a operaciones inmobiliarias de gran trascendencia. ¿Qué le ha llevado a considerar estos activos como parte de la gestión patrimonial de sus clientes?

Ha sido un proceso gradual, empezando por operaciones más pequeñas para aumentar tamaño hasta competir hoy con fondos, inmobiliarias o grandes fortunas. Los inmuebles son un activo muy interesante que se puede incorporar fácilmente a carteras de banca privada. Aunque las cifras llamen la atención, lo importante no es el tamaño, sino el resultado obtenido con bajo riesgo. Nuestro objetivo siempre ha sido invertir con seguridad y obtener un retorno recurrente, y si todo acompaña, un beneficio adicional en la salida.

Sin embargo, algunas operaciones han marcado récords y han sido consideradas “pelotazos”.

Es cierto que algunas han reportado beneficios extraordinarios, como la venta de nuestra participación en el Mercado de San Miguel, en la Estación Príncipe Pío, o la de un edificio en Málaga, pero para mí lo más relevante es que todas las operaciones en todos estos 15 años se han culminado con éxito. Tenemos vocación patrimonialista, centrados en edificios de oficinas con contratos de obligado cumplimiento, aunque puntualmente hemos invertido también en hoteles, promociones o logística. Donde más cómodos estamos es en edificios corporativos, cobrando alquiler durante años y vendiendo después.

¿La seguridad es el aspecto fundamental que busca en una inversión?

Es el principal condicionante, pero también valoramos mucho la localización. Siempre buscamos ubicaciones prime con arrendatarios super-prime en las principales ciudades de España. Entre nuestros inquilinos están algunas de las mayores compañías españolas, la administración pública o grandes empresas europeas. La garantía es absoluta. Los llamados “activos trofeo” aportan exclusividad y escasez, algo muy relevante cuando el mercado se complica. Un edificio en una ubicación excelente resistirá mejor que un supermercado o un gimnasio, que abundan en todas las ciudades. Nos gusta invertir con prudencia, buscando operaciones que funcionen hasta en periodos de recesión.

Recientemente han comprado la sede de los Servicios Centrales de la Agencia Tributaria. ¿Hay otras ciudades que llamen su interés?

Ha sido una operación muy rápida, que cerramos entre julio y agosto. Creo que Madrid tiene aún un potencial muy fuerte, con capacidad para competir con París o Londres, cuyos precios están más altos. Es una ciudad magnífica y con reconocimiento internacional. En nuestro nicho, el de edificios corporativos prime, la transformación de inmuebles en viviendas reduce el espacio de oficinas disponible, lo que será beneficioso. También hemos invertido en Bilbao, San Sebastián, Sevilla, Málaga o Valencia, aunque el mayor peso siempre recae en Madrid.

¿Siempre ha invertido con esta filosofía?

No siempre. Hace 15 años no disponíamos del patrimonio actual y no podíamos acceder a grandes operaciones. Ha sido una evolución paulatina, consolidando reputación y ganando la confianza de inversores cada vez más relevantes. En el pasado hemos coinvertido en fondos gestionados por terceros, con resultados menos satisfactorios y con gastos elevados. Desde hace tiempo preferimos comprar directamente, casi siempre controlando el 100 %, salvo excepciones en las que participamos con partners de primer nivel, como Monthisa en la nueva sede corporativa de Cepsa-Moeve.

Hace unos meses fue noticia por la salida a cotización de una SOCIMI propietaria de un edificio alquilado a Telefónica. ¿Cómo valora este tipo de vehículo?

La SOCIMI es el vehículo idóneo para inversiones inmobiliarias de cierto tamaño: buena fiscalidad, seguridad, transparencia y liquidez. Lo hemos utilizado y seguiremos haciéndolo. Es la adaptación española de los REIT anglosajones, un formato muy contrastado. Sobre el inquilino, solo puedo decir cosas positivas: Telefónica es una empresa de máxima solvencia y gran profesionalidad. Hemos comprado varios edificios en los que eran arrendatarios y siempre hemos tenido un trato excelente.

¿Qué podemos esperar próximamente del sector inmobiliario?

Los precios han subido mucho, pero la clave es comprar bien, evaluando con prudencia. Buscamos edificios únicos, pero la decisión final es racional: si los números salen, entramos; si no, no, por muy atractivo que sea el inmueble. No somos especuladores, buscamos activos en rentabilidad a medio y largo plazo, que sean especiales y con valor intrínseco. Creo que seguiremos encontrando oportunidades interesantes. De hecho, estamos a punto de cerrar una operación muy relevante en los próximos días, aunque entenderéis que no pueda dar más detalles. 

Artículos relacionados