La Fundación Bancaria La Caixa sigue siendo, en 2026, uno de los centros de poder económico más estables del país. Sin sobresaltos, sin gestos teatrales y sin cambios estructurales improvisados, la entidad ha renovado su cúpula confirmando lo que el mercado, las grandes corporaciones participadas y el propio ecosistema institucional español ya daban por descontado: la continuidad como estrategia.
El patronato de la fundación, accionista único de CriteriaCaixa, el mayor holding empresarial de España, ha ratificado por unanimidad a Isidro Fainé Casas como presidente hasta 2030. A sus 83 años, Fainé encadena un nuevo mandato de cuatro años al frente de una organización que no solo gestiona uno de los mayores patrimonios fundacionales de Europa, sino que actúa como eje vertebrador de decisiones empresariales que afectan directamente a sectores clave como la banca, la energía y las telecomunicaciones.
Junto a él, Javier Godó Muntañola, editor de La Vanguardia y con 84 años, mantiene la vicepresidencia. Ambos representan la esencia del modelo La Caixa: longevidad institucional, peso histórico y una concepción del poder basada en la estabilidad y la influencia discreta.
Una fundación europea de primer nivel
Por volumen de activos gestionados, la Fundación La Caixa se sitúa como la tercera mayor fundación de Europa, solo por detrás de la danesa Novo Nordisk Foundation y la británica Wellcome Trust. A diferencia de estas, su singularidad radica en el control total de un holding empresarial, CriteriaCaixa, que canaliza dividendos de grandes cotizadas y los transforma en inversión social a gran escala.
No existen límites de edad en los estatutos de la fundación ni en la normativa española de fundaciones bancarias, un factor clave para entender la continuidad de su liderazgo. El relevo generacional no es una urgencia en la casa; la experiencia, la red de contactos y la cohesión interna pesan más que cualquier calendario biológico.
La estructura del poder
La renovación del órgano directivo apenas ha traído cambios. Los patronos que terminaban su mandato han sido reelegidos, manteniendo un grupo que combina experiencia empresarial de alto nivel, representación institucional y lazos históricos con las entidades fundadoras.
Entre los nombres más destacados figuran:
- José María Álvarez-Pallete, expresidente de Telefónica, una figura clave en la transformación del sector de las telecomunicaciones en Europa.
- Pablo Isla, presidente de Nestlé y expresidente de Inditex, uno de los ejecutivos españoles con mayor reconocimiento internacional.
- Francesc Homs Ferret, exconseller de Economía de la Generalitat de Catalunya, que aporta lectura política y conocimiento del sector público.
- Eugenio Gay Montalvo, exvicepresidente del Tribunal Constitucional, en representación de Cáritas Diocesana de Barcelona.
- Luis Carreras del Rincón, abogado y patrono designado por Cruz Roja Española.
- Las notarias Isabel Estapé Tous y María Isabel Gabarró Miquel, garantes de rigor jurídico y continuidad institucional.
La única incorporación nueva es la de Baldiri Ros Prat, en representación del Institut Agrícola Català de Sant Isidre, una de las entidades fundadoras históricas de La Caixa. Ros sustituye a Xavier Brossa, exdirectivo de PwC, cerrando un relevo simbólico que refuerza el vínculo con los orígenes agrarios y sociales de la institución.
Completan el patronato perfiles directamente vinculados a las grandes participadas del grupo y al mundo financiero internacional: Marc Murtra (Telefónica), Francisco Reynés (Naturgy), Asunción Ortega (ex CaixaBank Asset Management), Artur Santos Silva (fundador del banco portugués BPI) y Maite Barrera (Bluecap). El mandato de estos cinco no vence hasta 2029, blindando la estabilidad a medio plazo. En la gestión diaria tampoco hay sorpresas. Josep Maria Coronas continúa como director general y secretario del patronato. Tanto la comisión ejecutiva como la comisión de auditoría mantienen intacta su composición, reforzando la idea de una organización que prioriza la coherencia interna frente a los giros estratégicos bruscos.
Presupuesto récord y ambición social
El patronato ha aprobdo para 2026 un presupuesto de 710 millones de euros, un 8,4 % más que el ejercicio anterior y la cifra más alta en la historia de la fundación. El plan estratégico aprobado en junio de 2025 prevé invertir 4.000 millones de euros hasta 2030 en proyectos de transformación social. El 60 % del presupuesto se destinará a programas sociales centrados en pobreza infantil, empleo para personas vulnerables, envejecimiento activo y atención a personas con enfermedades avanzadas. En 2025, la fundación atendió a cerca de 250.000 personas en España y Portugal, consolidando su papel como uno de los principales actores sociales privados del sur de Europa.
CriteriaCaixa: el brazo financiero
Todo este despliegue se sostiene sobre CriteriaCaixa, cuyo nuevo plan estratégico hasta 2030 fue presentado en noviembre, tras la salida de Ángel Simón como CEO. El holding está ahora liderado por Francisco Reynés, como vicepresidente ejecutivo, y José María Méndez, como director general.
Los dividendos procedentes de CaixaBank, Naturgy y Telefónica siguen siendo el pilar financiero del modelo. En un contexto de volatilidad económica y tensiones geopolíticas, la Fundación La Caixa apuesta por un enfoque conservador: rentabilidad recurrente, diversificación sectorial y alineación total entre inversión financiera y misión social.
En un país donde los cambios de liderazgo suelen venir acompañados de incertidumbre, la Fundación La Caixa juega en otra liga. Su poder no se mide en titulares diarios, sino en su capacidad para influir durante décadas. La reelección de Fainé y la continuidad del patronato no son una señal de inmovilismo, sino una declaración estratégica: aquí, el largo plazo manda.
