Actualidad

El CEO de La Sexta ficha a Marc Giró en una operación estratégica que sacude el tablero televisivo

El comunicador catalán abandona RTVE tras convertir Late Xou en uno de sus mayores activos y renunciar a más de 3,5 millones de euros para iniciar una nueva etapa en Atresmedia.

La salida de Marc Giró de RTVE para incorporarse a Atresmedia va mucho más allá de un cambio de cadena. Es una operación que habla de modelo industrial, de jerarquías internas y de cómo se consolida el poder en la televisión contemporánea. Giró no abandona la televisión pública tras un fracaso, sino tras haber convertido Late Xou en uno de sus activos más visibles y costosos, en un momento en el que su valor profesional estaba en máximos.

El programa, producido por Minuto de Barras, la productora vinculada al propio Giró y a Santi Villas, cerró su último ejercicio con un coste que superó los 3,5 millones de euros, una cifra aún provisional pero suficientemente ilustrativa de la dimensión alcanzada por el formato. Desde su estreno en enero de 2023 en RTVE Cataluña y RTVE Play, Late Xou fue escalando posiciones hasta llegar a La 1, transitando del nicho al prime time y acompañando ese recorrido con un incremento sostenido de inversión pública.

De experimento a apuesta central

La evolución del programa explica por sí sola el fenómeno. En poco más de tres años, Late Xou pasó de una primera etapa autonómica a convertirse en una de las apuestas más visibles de RTVE. El recorrido incluyó 22 entregas en su etapa inicial, 35 programas en su primera temporada en La 2, un ajuste posterior en una segunda temporada más corta y, finalmente, el salto a La 1, donde el formato se consolidó como una propuesta transversal.

Ese crecimiento editorial tuvo un reflejo directo en las cifras. RTVE pasó de destinar 200.000 euros en 2022 a la productora a 1,6 millones en 2023, 1,4 millones en 2024 y a superar los 3,5 millones en 2025. En total, desde su creación, el formato ha supuesto una facturación superior a los 6,7 millones de euros para la productora.

Pero ese mismo éxito terminó generando tensiones internas. A medida que Giró ganaba peso, su encaje dentro de la estructura de RTVE se volvía más complejo. En la corporación siempre ha existido una clara prioridad estratégica en torno a David Broncano, y la convivencia de dos grandes apuestas personales en la franja nocturna acabó evidenciando una paradoja: cuanto más crecía Late Xou, más frágil se volvía su estabilidad a medio plazo.

Una negociación límite… y un movimiento silencioso

La última renovación del programa ya anticipó el desenlace. La negociación de la cuarta temporada fue especialmente compleja, con episodios de producción paralizada, cancelaciones y un clima de incertidumbre que coincidió con el interés de otros grupos, entre ellos Atresmedia y TV3. RTVE logró retener al presentador entonces, pero lo que no trascendió públicamente es que, durante ese mismo periodo, el grupo privado ya exploraba un posible fichaje.

La operación se gestó con discreción y culminó en un momento clave: cuando Giró se encontraba en el punto más alto de su relación presupuestaria con la pública. Por eso, su decisión no puede leerse en términos económicos. Al contrario: abandona RTVE cuando el dinero estaba garantizado, para apostar por algo distinto.

La Sexta como proyecto de marca

El salto a La Sexta responde a una lógica de marca personal y posicionamiento a largo plazo. Atresmedia no busca simplemente un programa, sino una figura central para reforzar su identidad editorial. El movimiento recuerda a otras operaciones estratégicas del grupo, como la incorporación de Sonsoles Ónega, Roberto Leal o Alfonso Arús, fichajes que no solo consolidaron formatos, sino que redefinieron jerarquías internas.

El nuevo proyecto de Giró será continuista en lo creativo —entrevistas, humor, mirada social y una fuerte impronta personal—, pero se desarrollará en otro ecosistema. No cambia de registro, cambia de contexto. La Sexta le ofrece algo que RTVE no podía asegurar en ese momento: estabilidad industrial, claridad de parrilla y una apuesta sostenida en el tiempo.

El estreno está previsto para el primer semestre de 2026, previsiblemente en torno a Semana Santa, una de las ventanas más valiosas del calendario televisivo tanto por consumo como por precios publicitarios. Eso sí, la estrategia será prudente: el formato arrancará con periodicidad semanal, una decisión alineada con la política del grupo de construir productos de forma progresiva, minimizando riesgos.

Un fichaje que redefine jerarquías

Más allá del programa, el fichaje consolida a Marc Giró como una de las grandes figuras del panorama televisivo español. Atresmedia no ficha a menudo, pero cuando lo hace es para blindar talento. Giró entra ahora en ese club selecto de comunicadores respaldados por grupo, con margen creativo y recorrido garantizado.

Para el presentador, el movimiento es igualmente claro: deja atrás la incertidumbre cíclica de la televisión pública y apuesta por un grupo privado que le ofrece visibilidad, proyección y confianza. No es una ruptura con su pasado —ya ha colaborado con Atresmedia en formatos como Espejo público, Zapeando o las precampanadas de Neox—, sino una consolidación.

Renunciar a un programa que ha superado los 3,5 millones de euros de coste anual no es un gesto económico. Es una decisión editorial y estratégica. Giró no se va de RTVE porque no funcionara. Se va porque ya había llegado todo lo lejos que podía llegar allí. En La Sexta no comienza otro Late Xou: comienza una nueva etapa como actor central del tablero televisivo español.

Artículos relacionados