Sabíamos que el Real Madrid es un club difícil de dirigir; lo que no esperábamos era que la etapa de Xabi Alonso al frente del primer equipo terminara “tan rápido”. Alonso era consciente de que afrontaba un desafío intenso, no prematuro, pero sí extraordinariamente complejo, y probablemente era el único plenamente consciente de las dificultades que se avecinaban.
El Real Madrid ha anunciado oficialmente la salida de Xabi Alonso como entrenador del primer equipo, apenas seis meses después de su nombramiento. La decisión se produce tras 34 partidos dirigidos por Alonso, en los que el equipo sumó 24 victorias, cuatro empates y seis derrotas, un balance que refleja un inicio prometedor seguido de un notable descenso en el rendimiento.
La etapa de Alonso comenzó con buenos resultados: el Real Madrid lideraba la Liga y mostraba un pleno en la fase de grupos de la Champions League. Sin embargo, a partir de noviembre, los resultados empezaron a deteriorarse. Derrotas clave ante equipos como Liverpool, Celta y City marcaron una caída de rendimiento que terminó afectando la confianza del club y la percepción del proyecto.
Así el club en un comunicado:
“El Real Madrid C. F. comunica que, de mutuo acuerdo entre el club y Xabi Alonso, se ha decidido poner fin a su etapa como entrenador del primer equipo. Xabi Alonso siempre tendrá el cariño y la admiración de todo el madridismo porque es una leyenda del Real Madrid y ha representado en todo momento los valores de nuestro club. El Real Madrid siempre será su casa. Nuestro club agradece a Xabi Alonso y a todo su equipo técnico el trabajo y la dedicación en todo este tiempo, y les desea mucha suerte en esta nueva etapa de sus vidas”.
Por ello, la salida se acordó “de mutuo acuerdo”, resaltando el respeto y la admiración hacia Alonso como exjugador y leyenda del Real Madrid. Mientras tanto, Álvaro Arbeloa asumirá de forma provisional la dirección del equipo, mientras el club analiza la planificación a largo plazo.
Durante su etapa, Alonso introdujo cambios tácticos y decisiones arriesgadas, como la gestión de la posición de Vinicius y la ubicación de Valverde, que generaron debate sobre la consistencia de su proyecto. La sensación general es que, aunque las intenciones eran claras, el equipo no mantuvo un nivel constante y el rendimiento final no cumplió con las expectativas históricas del club. Quizá algún jugador haya ido en su contra, pero nunca lo sabremos, ya que son asuntos de vestuario y, probablemente, es mejor que así siga siendo.
Con esta decisión, el Real Madrid busca retomar la estabilidad y recuperar la competitividad en todas las competiciones, confiando en que el relevo de Arbeloa permita estabilizar el rendimiento mientras se planifica la próxima fase del equipo.
