Desde su llegada a la dirección RoC Skincare, Fernando Acosta ha impulsado una estrategia clara: crecer desde la ciencia. La compañía francesa, pionera en dermocosmética, vive un nuevo capítulo de expansión europea basado en la evidencia clínica, la longevidad cutánea y la alianza con dermatólogos. En conversación con Forbes Women, su CEO analiza el papel del farmacéutico, los nuevos hábitos del consumidor y el futuro de un sector que se redefine entre la tecnología y la autenticidad.
Una marca con más de 60 años de historia no lo tiene fácil para seguir siendo relevante. ¿Cómo se mantiene vigente RoC en un mercado tan competitivo?
La clave está en reinterpretar nuestras raíces. RoC nació en una farmacia parisina, de la mano de un farmacéutico que trabajaba junto a dermatólogos para resolver problemas reales de la piel. Ese modelo de colaboración entre ciencia y práctica clínica sigue guiándonos. No fabricamos fórmulas porque estén de moda, sino porque tienen sentido médico. Nuestro reto no es solo formular, sino demostrar. Hoy contamos con más de 250 estudios clínicos y hemos evaluado más de 1.000 ingredientes. La eficacia inmediata y los resultados sostenidos nos permiten seguir siendo relevantes en un mercado saturado de reclamos vacíos.
RoC fue pionera en la estabilización del retinol y en la creación de la primera crema hipoalergénica. ¿Qué papel juega la investigación en la estrategia de crecimiento?
La investigación es el corazón de todo lo que hacemos. Contamos con un consejo de dermatólogos y médicos estéticos que participa desde la detección de nuevas necesidades hasta el diseño de protocolos clínicos. No sólo queremos reducir arrugas, sino ayudar a que la piel se vea como una piel más joven durante más tiempo. De ahí nuestra colaboración con la Universidad de Brown y la creación del Consejo de Longevidad. RoC es una marca optimista: creemos en envejecer bien no en negar la edad.
¿Y cómo está cambiando el consumidor de dermocosmética y qué papel juega la farmacia en esa transformación?
El consumidor actual está más informado que nunca, pero también más confundido. En ese contexto, la farmacia recupera su papel de referencia. Puedes leer mil reseñas en internet o preguntarle a la inteligencia artificial, pero al final la decisión más importante sigue tomándose frente al farmacéutico o al médico. España es un ejemplo claro: la confianza en el consejo profesional es altísima.
¿Dónde se concentra ahora la innovación de producto?
En fórmulas clínicas con texturas sensoriales y en formatos que faciliten la aplicación. El Line Smoothing Eye Cream, que vendemos cada 30 segundos en EEUU. También el Retinol Firming Stick y el Lip Volumizer. En RoC estamos apostando mucho por la innovación de texturas y formatos. Presentamos de dos a cuatro productos nuevos al año, con validación clínica y propósito.
En un mercado cada vez más tecnológico, ¿cómo entienden la personalización?
La personalización no es fabricar una crema para cada persona, sino recomendar el régimen apropiado. Llevamos seis décadas de colaboración clínica, la estabilización del retinol y fórmulas icónicas. Sabemos combinar activos para construir rutinas de dos a cinco productos que aborden necesidades específicas de cada paciente
