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Menorca Slow Diving: cómo el buceo responsable puede transformar el turismo

La isla balear lanza una prometedora iniciativa para potenciar la calidad del destino como paraíso del buceo.

Menorca siempre se ha caracterizado por ser la isla más pausada de las Baleares. Lejos del bullicio que se forma muchas veces en ciertos parajes de Mallorca o Ibiza, Menorca siempre ha sido sinónimo de paz. En coherencia con estos valores, se acaba de lanzar la iniciativa Menorca Slow Diving, que pretende implantar una forma de buceo mucho más responsable e identificada con las características menorquinas.

Menorca ofrece un escenario submarino que encaja de forma natural con el concepto de buceo lento: aguas claras con visibilidades que pueden superar los 30 metros, escasa corriente y temperaturas suaves durante gran parte de la temporada. A ello se suma un catálogo de más de 50 puntos de inmersión entre paredes, cuevas, praderas de posidonia y pecios, que permiten diseñar rutas para todos los perfiles, desde el bautizo hasta el buceador más experimentado.

La isla es Reserva de la Biosfera desde 1993 y, desde 2019, alberga la mayor Reserva de la Biosfera Marina del Mediterráneo, con más de 514.000 hectáreas protegidas. En este marco destacan enclaves como la Reserva Marina del Norte y la Reserva Marina de l’Illa de l’Aire, donde la diversidad de vida marina y el buen estado de conservación refuerzan la necesidad de un modelo de buceo responsable como el que impulsa Menorca Slow Diving.

Un proyecto conjunto de nueve centros

Menorca Slow Diving nace de la unión de nueve centros de buceo de la isla, que deciden explicitar y compartir una manera de trabajar que muchos de ellos ya venían practicando desde hace años. Esta alianza les permite construir un relato común sobre el buceo en Menorca, armonizar estándares de calidad y sumar esfuerzos en promoción, formación y sensibilización.​

El proyecto está coordinado por la Cámara de Comercio de Menorca y cuenta con el apoyo del Consell Insular, que ha aportado financiación específica para su puesta en marcha. Además de la creación de la marca compartida, la iniciativa busca reforzar el tejido empresarial local, fomentar la cooperación entre centros y dotar al sector de herramientas comunes para competir en un mercado global sin renunciar a la identidad menorquina.

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