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El hombre más rico de Asia declara la guerra a Coca-Cola y Pepsi en el mayor mercado de refrescos del mundo

Mukesh Ambani reactiva Campa Cola y lanza una ofensiva de precios, distribución y nacionalismo económico para sacudir el mercado de refrescos más poblado del planeta.

Mukesh Ambani.

Mukesh Ambani, el hombre más rico de Asia y presidente de Reliance Industries, ha decidido llevar la batalla a uno de los territorios más simbólicos del consumo global: el de los refrescos. Su arma es Campa Cola, una marca india histórica que había quedado relegada a la nostalgia y que ahora vuelve al mercado con una estrategia agresiva que apunta directamente a Coca-Cola y Pepsi, dos gigantes que dominan desde hace décadas el paladar —y los bolsillos— de la clase media india.

La ofensiva no es menor. India es hoy el país más poblado del mundo y uno de los mercados de consumo con mayor potencial de crecimiento. Controlar una parte significativa del mercado de bebidas supone acceso directo a millones de consumidores diarios, márgenes recurrentes y una poderosa palanca de marca. Ambani lo sabe y ha decidido jugar fuerte.

Una guerra de precios con sello nacional

La estrategia de Reliance se apoya en tres pilares claros: precio, distribución y relato. Campa Cola se comercializa a precios sensiblemente inferiores a los de sus competidores internacionales, una diferencia especialmente relevante en un país donde el consumo se decide céntimo a céntimo. A ello se suma la gigantesca red de distribución de Reliance Retail, capaz de colocar el producto en miles de puntos de venta en cuestión de semanas.

Pero hay algo más. Ambani ha envuelto el relanzamiento de Campa Cola en un discurso de orgullo nacional. Frente a multinacionales extranjeras, la marca se presenta como una alternativa “hecha en India”, alineada con la narrativa económica impulsada por el Gobierno de Narendra Modi, que promueve la autosuficiencia y el fortalecimiento de las marcas locales.

De la nostalgia a la ambición industrial

Campa Cola no es una creación nueva. Nació en los años setenta, cuando Coca-Cola abandonó el país tras la nacionalización del sector. Durante años fue sinónimo de refresco local, hasta que la liberalización económica permitió el regreso de las multinacionales occidentales, que acabaron desplazándola.

Reliance adquirió la marca en 2022 y ha invertido desde entonces en modernizar su imagen, ampliar capacidades productivas y diseñar una estrategia industrial de gran escala. El objetivo no es solo competir, sino ganar cuota de mercado de forma sostenida en un sector de consumo masivo.

Un aviso para los gigantes del consumo

El movimiento no ha pasado desapercibido. Para Coca-Cola y Pepsi, India es un mercado clave a largo plazo, pero también uno complejo, con márgenes ajustados y una competencia local cada vez más sofisticada. La entrada de un actor como Reliance, con músculo financiero, control de la cadena de valor y una base de clientes gigantesca, eleva el nivel de la competencia.

Ambani ya ha demostrado en otros sectores —telecomunicaciones, retail o energía— que está dispuesto a sacrificar márgenes a corto plazo para ganar escala y dominar mercados. Su irrupción en los refrescos sugiere que la industria del consumo rápido en India está a punto de vivir una nueva fase de consolidación y presión competitiva.

Más que refrescos: una batalla estratégica

El desafío de Ambani va más allá de una simple bebida. Es un pulso entre modelos empresariales, entre marcas globales consolidadas y conglomerados locales con ambiciones planetarias. Si Campa Cola logra consolidarse, el mensaje será claro: en los grandes mercados emergentes, la ventaja ya no pertenece automáticamente a las multinacionales históricas.

En la India del siglo XXI, incluso Coca-Cola y Pepsi pueden encontrarse defendiendo territorio. Y Mukesh Ambani parece dispuesto a convertir cada botella en una declaración de poder económico.

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