La relación de Sergio Ramos con el fútbol es una historia sin final. Tras una carrera legendaria sobre el terreno de juego, el exdefensa ha ampliado su vínculo con este deporte asumiendo distintos roles, desde embajador y referente mediático hasta su actual faceta como empresario e inversor. Lejos de desvincularse del fútbol una vez colgadas las botas, Ramos ha optado por seguir influyendo desde los despachos, explorando nuevas oportunidades dentro de la gestión deportiva.
En este contexto se enmarca su interés por el Sevilla FC, el club que marcó el inicio de su trayectoria profesional. Después de que no prosperara una negociación con inversores estadounidenses, la entidad andaluza ha recibido ahora las propuestas de uno de sus antiguos emblemas, decidido a dar un paso adelante en el ámbito empresarial. Según informan COPE Sevilla y El País, la oferta presentada sería significativa y especialmente atractiva desde el punto de vista económico, lo que abre un nuevo escenario para el futuro institucional del club.
¿En qué situación se encuentra el Sevilla FC?
Desde el año 2000, la presidencia del Sevilla FC se ha movido bajo un acuerdo de alternancia entre los principales accionistas: Roberto Alés (ya fallecido), José María del Nido padre y su hijo, además de José Castro. Sin embargo, esta fórmula, que en su momento permitió cierta estabilidad, ha fracasado en los últimos intentos de gestión, dejando al club sin un liderazgo claro en la fase final.
Entre las ofertas recibidas, sobresalió la de Antonio Lappi, empresario sevillano y ferviente seguidor del club. Su proyecto se centraba en reforzar el área deportiva con un equipo de profesionales de renombre, destacando la posible incorporación de Monchi, exdirector deportivo en los años más exitosos del Sevilla. A pesar del atractivo deportivo, la propuesta fue rechazada por los accionistas, que la consideraron insuficiente desde el punto de vista económico.
Con posterioridad, aparecieron otras ofertas con cifras llamativas que parecían prometedoras. No obstante, al analizar los números de cerca, muchas de ellas perdieron fuerza, revelando que el valor económico real del club y su situación financiera exigían condiciones mucho más sólidas de las inicialmente planteadas.
Con una deuda que ronda los 70 millones de euros, la última junta de accionistas, celebrada el 16 de diciembre, reflejó unas pérdidas de 50 millones. La estructura accionarial sigue concentrada en varios grupos: la familia del Nido posee el 28% de las acciones; José Castro junto al Grupo de Utrera y la familia Alés controla un 23%; la familia Carrión cuenta con el 15%, y otro 15% está en manos del denominado Grupo de los Americanos.
La decisión ahora recae sobre los accionistas, que deberán valorar si ceden el control a capital extranjero con Ramos como figura principal y garante del proyecto.
Los accionistas actuales buscan evitar los errores cometidos en otros clubes españoles, como Valencia o Málaga, que sufrieron graves problemas financieros. El club cuenta, sin embargo, con activos valiosos: el estadio Sánchez Pizjuán, ubicado en pleno corazón de Sevilla, y una extensa ciudad deportiva estratégica para el desarrollo de la cantera y el primer equipo.
En los próximos días podrían conocerse avances sobre el futuro del club, que actualmente ocupa la décima posición en La Liga con 20 puntos.
