La musa de melena dorada del cine francés falleció a los 91 años después de una larga vida, en la que ha dejado rastro en cada una de sus facetas. Primero como la Marilyn Monroe francesa y más tarde como un figura mediática que siempre generaba conversación. Brigitte Bardot (París, 1934-2025) brilló como una auténtica estrella. Título asociado con vivir rodeada de diamantes, vestidos de diseño y mansiones asmáticas. Sin embargo, la actriz prefirió cambiarlo todo por la naturaleza -sus últimos años los pasó en su refugio recóndito, La Garrigue- y animales. ¿Por qué? Una cabra le cambió la perspectiva.
El encuentro con una cabrita durante el rodaje de su última película, L’Histoire très bonne et très joyeuse de Colinot trousse-chemise, marcó un punto de inflexión en su vida. El animal, que gracias a ella logró escapar de un destino trágico, fue decisivo para que decidiera abandonar la industria cinematográfica y dedicarse por completo a su misión vital: proteger a los animales. Y para conseguirlo, se entregó en cuerpo, alma y patrimonio, literalmente.
La musa de los animales
Brigitte Bardot ha salvado a millones de animales y su fundación, creada en 1986, se ha convertido en una institución de gran influencia, además de apoyar a numerosas asociaciones protectoras de animales en todo el mundo. Para obtener el estatuto oficial de la fundación, tuvo que reunir 3 millones de francos, como relata Caroline Pigozzi en Pourquoi eux: ils ont fait notre époque. Como era de esperar, esta decisión le dejó sin blanca. Por esta razón, Bardot tomó la radical decisión de vender gran parte de sus bienes personales.
Tras ofrecer sus recuerdos en los mercados de Saint-Tropez, vendió sus joyas en una subasta celebrada en París el 17 de junio del año siguiente, incluyendo las preciosas joyas que le regaló su segundo marido, Gunter Sachs, su vestido de novia con Vadim, la platería, los muebles e incluso su guitarra, explicando que “inmediatamente después, subasté todo lo que tenía de valor en París”.
Pero uno de estos sacrificios pesó más que el resto. Un anillo de diamantes de casi 9 quilates, también regalo de Sachs, que atrajo la atención de los coleccionistas y se vendió por el equivalente a 213.000 dólares, una suma colosal para la época; Bardot confesó que “el enorme diamante que me regaló constituyó una gran parte del dinero que recuperé”, y fue el propio Gunter Sachs quien lo compró, convirtiéndose a pesar de su tormentosa relación en un fiel donante de la fundación.

El patrimonio de una diosa cinematográfica
Para que se tome en serio su influencia y éxito, solo hace falta decir que pudo retirarse de su carrera en la industria del cine hace más de cinco décadas. De hecho, con el paso de los años, su fortuna no hizo más que crecer. Tenía un patrimonio estimado en 65 millones de euros, acumulado gracias a su incursión en el cine, derechos de imagen e inversiones inteligentes. Además, su libro Initiales BB: Mémoires, que aunque desatara polémica tanto en Francia como por parte de su propio hijo y exmarido, contribuyó significativamente a su legado financiero, ya que generó alrededor de cuatro millones de euros, según El Español.

¿Y la herencia? ¿Para los animales?
Aunque Brigitte Bardot intentó que su patrimonio quedase vinculado a la protección animal, convirtiendo a la Fondation Brigitte Bardot en la heredera universal, algunos medios franceses señalan que su hijo podría tener derechos sobre parte de la herencia. La legislación francesa establece límites claros: como hijo único, Nicolas tiene derecho al 50% del patrimonio residual, la llamada parte intestada, sin que las decisiones personales de su madre puedan alterarlo.
Por otro lado, el resto de los bienes y activos, sin embargo, seguirá destinado a respaldar las iniciativas que Bardot fundó y defendió, asegurando que su compromiso con los animales continúe más allá de su vida.
