La primera parte del acuerdo firmado entre ambas entidades se materializará a través de un préstamo inicial de 250 millones de euros, que permitirá a Renfe comprar un total de 101 trenes nuevos que reemplazarán a la flota que comenzó a operar en 1990.
La nueva flota dará servicio tanto a los trenes suburbanos de Barcelona como los trenes de media distancia y regionales, con el objetivo de incrementar la oferta de plazas y «aumentar la fiabilidad del parque».
«El proyecto supone un fuerte impulso al transporte público y sostenible en Cataluña, lo que contribuirá a ofrecer un mejor servicio a los ciudadanos», ha añadido Renfe, con el objetivo de fomentar así el transporte urbano e interurbano en detrimento del vehículo particular y reducir las emisiones de dióxido de carbono.
Desde el BEI, este préstamo contribuye a los objetivos climáticos del banco europeo, impulsados por el programa InvestEU que prevé movilizar más de 372.000 millones de euros hasta 2027.

