Forbes Women

#Next Generation | Iris Tió, nadadora artística: «Quiero ganar medallas siendo feliz»

Su actuación en los mundiales de Tokio la convirtió en la mejor nadadora artística del mundo. Iris Tió recibe hoy, en Barcelona, el premio a la Mejor Deportista Catalana de 2025.

Iris Tió. Foto: Sergi Pons.

Para contar la historia de Iris Tió (23 años, Barcelona) hay que darle al play y poner música. Su imagen y su nombre han dado la vuelta al mundo con un ritmo cautivador en el agua. Es la sintonía perfecta hecha deporte. El pasado verano hizo historia al convertirse en la primera campeona mundial española en un solo libre femenino de natación artística. Este logro no es un hecho aislado en la carrera de la catalana, que ha dado la razón a todos los que le consideraban una prodigio de esto. A quienes avisaban de que la natación artística española había encontrado a la gran sucesora de Ona Carbonell.

Nombrada como la mejor deportista europea en disciplinas acuáticas, Iris es la mujer del momento en el agua. A sus espaldas lucen un buen puñado de medallas y hoy recibe en Barcelona el premio a la Mejor Deportista Catalana de 2025. En el último Mundial se colgó en total seis, con tres oros. Misma hazaña que consiguió en el Europeo. Historia, por valor doble. Entre tanto, Iris mantiene la calma. Es una chica «sencilla». Que se sonroja cuando le reconocen o le preguntan por todo lo que ha conseguido. Porque a pesar de su juventud y de su éxito mediático, la catalana tiene los pies en la tierra. «Soy una persona tranquila y alegre. Y bastante sincera. Todo lo que hago, lo hago porque me sale del corazón. Si no, prefiero no hacerlo», cuenta en una entrevista exclusiva para Forbes Women. Si bien admite que lleva una vida «normal», con gran dedicación a su carrera como deportista, confiesa que la gente «flipa» cuando habla de sus logros en la piscina. Y añade discreta: «Yo nunca lo digo, me tienen que preguntar».

Iris Tió. Foto: Sergi Pons.

Ella, transparente como el agua, es un claro ejemplo de pasión por lo que hace. Adentrarse en su vida durante unos minutos hace que sea inevitable admirar su entrega y energía. «Me siento una privilegiada», apunta Iris, que entrena ocho horas al día de lunes a sábado y estudia la carrera de comunicación. «Combinamos la parte física, hacemos crossfit para ganar músculo, y hacemos también trabajo de flexibilidad y en el agua», asegura.

«Desde pequeña escuchaba música y me ponía a bailar»

Sobre sus estudios, puntualiza que está muy centrada en el deporte y que va «poco a poco». «Estoy haciendo cuatro asignaturas por curso y voy por el tercero. No tengo ni idea de qué rama de la comunicación cogeré pero estoy descubriendo cosas. Como me están haciendo tantas entrevistas y estoy yendo a la televisión o a la radio, voy viendo», explica, aunque no se inquieta por el futuro.

La catalana vive en el presente. Y su presente es la natación artística. Su decisión es seguir dedicándose en cuerpo y alma a este deporte. «Si yo saliera de fiesta, me emborrachara o hiciera otro tipo de cosas, para mí sería sacrificar la vida. Realmente, tuve la suerte de encontrar algo que me gustaba mucho y dedicarme a ello. El deporte también es estabilidad y te da la oportunidad de ir a un Mundial o a unos Juegos Olímpicos. No todo el mundo puede vivir algo así», reflexiona la catalana, que ha vivido de la mano de la
música desde niña.

Gracias a que he escuchado música desde muy pequeña. Sobre todo música clásica, que es a lo que se dedican mis padres. Mi madre es violinista y mi padre clarinetista. Y desde pequeña escuchaba mucha música clásica y me ponía a bailar, y ahí como que sale un poco mi pasión por el baile, por la música. Creo que tengo esa sensibilidad para escuchar la música, para entenderla, para luego bailar, gracias a que lo hacía desde bien pequeñita», cuenta.

«Cuando estoy muy cansada necesito silencio y ya está»

La música es su vida, pero Tió también valora los silencios: «Cuando estoy muy cansada necesito silencio y ya está. Porque al final, claro, es que tenemos música entrenando y es cada vez la misma. Imagínate. Por ejemplo, el año pasado hacíamos los Backstreet Boys y la escuchábamos cada día, cada día. Al final te agota y prefieres descansar».

Aunque esto depende del momento. Porque cuando está buscando una canción para su coreografía, escucha mucha música. Y le pregunta a sus padres o amigos: «Tengo que buscar en diferentes registros y en diferentes ámbitos músicas que puedan ser útiles para las coreografías». Ella prefiere escuchar música clásica que reggaeton. «La música clásica está llena de matices, hay mucho trabajo detrás y me ha ayudado a tener más sensibilidad y oído para la música. Para mí, un reggaeton a lo mejor no te aporta tanto. A mí me cansa bastante, salvo alguna canción puntual. Normalmente, no me gusta la letra y no me gusta mucho, pero escucho todo tipo d e música».

Del ritmo musical a su deporte, la natación artística. Una disciplina acuática que empezó a practicar con cinco años. Ella misma vuelve a aquel momento que hizo clic y cambió su vida: «Yo era una niña con muchísima energía, me encantaba bailar y estar dentro del agua. Un día vimos a Gemma Mengual por la tele con mis padres y dijimos que a lo mejor este
deporte me podía gustar al combinar la música, el baile y el agua».

Iris Tió. Foto: Sergi Pons.

Años después de aquella decisión, a Iris se le ilumina una sonrisa cuando habla de su camino en este deporte. Se lo ha dado todo: «El trabajar en equipo, tener un objetivo…». También la capacidad de ser más fuerte ante el dolor y aprender a gestionar el error. Este deporte le ha definido como persona y le ha hecho valorar el esfuerzo.

«He llorado muchas veces por estar agotada»

«He llorado muchas veces por estar agotada. Es lo que más sufro del deporte y del alto rendimiento. Al final, estamos traspasando nuestros propios límites para mejorar y hay que pasar por ese momento en algún momento de la temporada. Lloro de impotencia de que no me puedo ni mover, no puedo ni subir las escaleras de mi casa», admite.

Aunque continúa: «El dolor va a estar, pero si te fijas en lo que has ido mejorando, no te vienes abajo. Sabes que es lo que hay. Estamos acostumbradas también a aguantar bastante el dolor. Hay días que estarás muy cansado, hay días que no podrás más, pero luego verás que has mejorado y que eso que te dolía tanto, ahora lo aguantas mejor».

Tió ha aprendido a convivir con todo ello y no ha dudado ni un segundo de seguir la estela marcada por la natación artística.
-«¿Qué es para ti el éxito?», le preguntamos.
-«Ser feliz. Quiero ganar medallas siendo feliz. Si no eres feliz, por cualquier circunstancia, creo que no merece la pena hacer esto», subraya Iris, que no podría vivir alejada de la piscina.

«Cuando más contenta estoy es dentro del agua»

«Cuando más contenta estoy es dentro del agua. Es como un mundo diferente», confiesa, antes de profundizar en cómo gestiona el error en las competiciones. «Es muy duro. Luego, si te paras a pensar… Somos personas y no máquinas. Entrenamos mucho para que la probabilidad de fallar el día de la competición sea la mínima, pero hay cosas que no podemos evitar. Al final es pensar en que no se acaba el mundo. Hacemos esto porque nos gusta. Es un deporte, no estamos aquí operando a alguien a corazón abierto para salvar su vida. A mí me va bien pensarlo así. Lo bueno es que tenemos otra oportunidad de competir donde va a i r mejor. Cuando se termina una ya estás pensando en la siguiente. Casi que no te da tiempo a saborear el triunfo», manifiesta.

Y prosigue en esta línea: «El año pasado teníamos competición como cada mes y, cada vez que se acababa una, al minuto, estábamos pensando qué podíamos hacer para mejorar. En el Mundial, que fue tan bien, yo acabé de hacerlo y dije: Esto lo puedo mejorar». Minuciosa y perfeccionista como pocos, Iris siempre soñó con ser campeona del mundo y lo consiguió. Ahora, con toda la carrera por delante, se marca ser la mejor de la historia y lograr el oro en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Y lo quiere hacer con una sonrisa y con la ilusión de quien no ha mantenido la misma pasión y diversión por este deporte que cuando empezó.

*Estilismo: Sofía Mariño, Make up y pelo: Raquel Costales para Chanel y Termix, Asistente de fotografía: Anna Pérez.

Artículos relacionados