De su lado, la compañía ingresó 12.658 millones de euros hasta septiembre, ligeramente por debajo de lo anotado en 2025, mientras que el beneficio operativo se situó en los 1.015 millones de euros, un 14,8% más.
En cuanto al tercer trimestre, los ingresos de la firma crecieron un 2%, hasta los 4.393 millones de euros, sin embargo, un gasto atípico de 293 millones de euros recogido en la partida de otros gastos impactó sobre las cuentas entre julio y septiembre y provocó el hundimiento de su beneficio trimestral.
Por segmentos, la división de diagnóstico y tratamiento generó 2.085 millones de euros, sin apenas cambios; mientras que la unidad de cuidados conectados alcanzó los 1.176 millones de euros, un 0,02% menos, y el área de cuidado personal facturó 953 millones de euros, un 8% más.
«Nuestros resultados en lo que va de año, junto con una sólida cartera de pedidos, nos brindan la confianza necesaria para cumplir con nuestras previsiones anuales y alcanzar nuestros objetivos a medio plazo», ha destacado el consejero delegado de Royal Philips, Roy Jakobs.
«Mientras avanzamos en estrecha colaboración con nuestros clientes, nuestros equipos en todo el mundo trabajan con dedicación para situar la calidad en el centro de nuestras operaciones, con el fin de ofrecer una mejor atención a un mayor número de personas», ha añadido.
Las acciones de la compañía holandesa alcanzaban los 26,16 euros en la Bolsa de Ámsterdam, frente a los 24,52 euros en los que cerró la anterior jornada, un incremento del 6,7%.

