
PALMA, 3 (EUROPA PRESS)
Una mujer que fue víctima de una agresión sexual en octubre de 2018 en el municipio mallorquín de Alaró ha asegurado este martes en el juicio que el acusado la abordó por la calle, la llevó a un callejón oscuro y, usando la fuerza, la violó.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares ha celebrado este martes el juicio contra el acusado, para quien la Fiscalía solicita ocho años de prisión como supuesto autor de un delito de agresión sexual.
El Ministerio Público también reclama una indemnización de 25.000 euros. El letrado de la defensa ha informado al tribunal que el procesado ya ha abonado 10.000 euros en concepto de responsabilidad civil.
La víctima, asistida por un intérprete de italiano, ha recordado que los hechos sucedieron cuando volvía a su casa la madrugada del 28 de octubre de 2018 después de tomar algo con unos amigos en un bar del municipio mallorquín.
El procesado, al que no conocía de nada, le abordó por la calle. En ese momento pensó que él, quien le preguntó su nombre y su lugar de procedencia, estaba «un poco confuso» porque le repetía la palabra «bar».
«Pensaba que me quería pedir indicaciones para llegar al bar. Luego entendí que quería llevarme a un bar, porque me cogió por el brazo y me dio un beso. Yo le dije que no, pero me cogió con fuerza y me llevó hacia el bar», ha explicado.
Ella supuso que en el establecimiento estaría segura, pero el hombre pasó de largo y la llevó hasta una cale «vacía, sin luz y con coches aparcados a ambos lados». Fue entonces cuando, empleando la fuerza, la empujó contra la parte trasera de uno de los vehículos, la agarró del cuello, la desnudó y la violó.
En un momento dado consiguió zafarse y trató de regresar a su domicilio, pero el acusado la persiguió. «Me empezó a hablar como si nada. Pero yo estaba en estado de shock, no sabía que decir y estuve callada. Solo entendí dos palabras en castellano, futbolero y Alaró», ha señalado.
El hombre intentó darle dos besos, a lo que ella se opuso. Después esperó a que se marchara para regresar a su casa y envió un mensaje a un amigo suyo contándole lo que acababa de suceder.
Su relato coincide con lo expuesto por el fiscal en su escrito de acusación. En él, señala que el procesado ofreció a acompañar a la mujer, que se dirigía sola a su domicilio, y en el trayecto la arrastró entre dos coches agarrándola del cuello y la violó. En un momento en el que el hombre se separó de ella, la víctima pudo huir, aunque él la siguió hasta su portal y siguió besándola.
VIO AL ACUSADO «CARA A CARA»
Al día siguiente interpuso una denuncia ante la Guardia Civil y acudió a un centro hospitalario para que le realizaran las pruebas perceptivas. Avanzada la investigación, reconoció al procesado entre los posibles sospechosos que habían identificado los agentes, a quien había visto «cara a cara» durante la agresión sexual.
Aunque su deseo hubiese sido regresar a Italia inmediatamente después de los hechos, decidió quedarse en Mallorca para ayudar a la mujer para la que trabajaba, quien estaba cerca de ser madre. «No quería dejarla sola. Tampoco quería volver a casa con una derrota. No quería que ganara él», ha indicado. Aún así, acabó regresando tres meses antes de lo pactado con sus empleadores.
La víctima ha dicho haber sentido «pánico» durante los años posteriores a la violación, en los que ha evitado volver a casa sola o pasear por la calle sin la compañía, aunque fuese telefónica, de algún conocido.
«Nunca pensé que llegaría el momento de tener que presentarme ante un juez para volver a revivir lo sucedido», ha dicho. Para poder rememorar los hechos, ha explicado, ha tenido que recibir ayuda psicológica. «Lo había escondido bajo tierra, pero cuando leí toda la documentación me dio un ataque de pánico y entendí que no podía llegar aquí sin hablar antes con alguien», ha apuntado.
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