Construir una compañía lleva años; preparar a quien debe conducirla en su siguiente etapa exige algo más: conocimiento del negocio, experiencia en sus distintas áreas y una transición capaz de preservar lo construido sin renunciar a lo que está por venir. Dominion ha decidido ordenar ese relevo desde dentro. Mikel Barandiaran, uno de los fundadores y consejero delegado durante casi 23 años, asumirá la presidencia ejecutiva, mientras que Germán Pradera tomará las riendas de la dirección general a partir de enero de 2027. El cambio marca un nuevo capítulo en la historia de la compañía, con continuidad en su liderazgo y una nueva responsabilidad para un directivo que ha crecido profesionalmente dentro del grupo.
La reorganización supone también un cambio en la distribución de funciones. Barandiaran dejará la gestión ejecutiva cotidiana para concentrarse, desde la presidencia, en la definición estratégica y las relaciones corporativas. Antón Pradera, hasta ahora presidente del consejo de administración, pasará a ocupar un puesto como consejero dominical. Germán, su hijo, será el encargado de dirigir la ejecución del próximo plan estratégico, cuya presentación está prevista para 2027.
No es, por tanto, un simple intercambio de cargos. Dominion separa las responsabilidades de orientación estratégica y gestión ejecutiva en un momento en el que el grupo prepara sus siguientes prioridades de crecimiento. La sucesión, comunicada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), responde a un proceso planificado por la compañía, según la información publicada por Expansión.
Catorce años recorriendo el negocio desde dentro
Germán Pradera llega a la primera línea ejecutiva después de acumular 14 años de experiencia en Dominion. Su trayectoria dentro del grupo le ha permitido pasar por distintas áreas y conocer de cerca varias de las actividades que componen el negocio. Actualmente dirige el área de negocios medioambientales, conocida como GDE, una de las divisiones que contribuyen de forma relevante a los resultados de la compañía.
Antes de asumir esa responsabilidad, estuvo al frente de la filial de Dominion en Perú y participó en funciones corporativas de especial relevancia, como fusiones y adquisiciones y relaciones con inversores durante los preparativos de la salida a Bolsa. También dirigió B2B Services, una de las principales divisiones del grupo.
Ese recorrido reúne tres dimensiones fundamentales para la dirección de una compañía diversificada: gestión operativa, desarrollo corporativo y conocimiento de los mercados. Su paso por Perú le aportó experiencia en la actividad internacional; su participación en operaciones corporativas le acercó a las decisiones de crecimiento y financiación; y su responsabilidad en B2B Services y GDE le ha permitido conocer de primera mano la gestión de negocios con perfiles diferentes.
A partir de enero, ese conocimiento tendrá una nueva dimensión. Como consejero delegado, Pradera deberá coordinar la actividad del grupo y liderar la puesta en marcha del próximo plan estratégico. La compañía no ha detallado todavía los objetivos concretos de ese programa, que se dará a conocer el próximo año.
Barandiaran cambia de posición tras casi 23 años al frente
La nueva estructura también abre una etapa distinta para Mikel Barandiaran. Tras casi 23 años como CEO, el directivo pasará a ocupar la presidencia ejecutiva, desde donde tendrá entre sus cometidos promover la definición estratégica y liderar las relaciones corporativas de Dominion.
Su trayectoria está ligada al nacimiento y desarrollo de la compañía. Como uno de sus fundadores, ha participado en la construcción de un grupo que combina servicios, tecnología y soluciones medioambientales, con presencia en distintas actividades y mercados. El relevo le permitirá mantener un papel activo en la orientación de la empresa, mientras la responsabilidad de ejecutar el nuevo ciclo estratégico recaerá en Pradera.
Antón Pradera, por su parte, dejará la presidencia del consejo para convertirse en consejero dominical. El movimiento completa la reorganización de los principales órganos de gobierno y mantiene al fundador vinculado al consejo de administración.
La sucesión adquiere así una dimensión particular: Germán Pradera, que ha desarrollado prácticamente toda su carrera directiva en Dominion, toma el testigo ejecutivo en una compañía fundada por su padre y dirigida durante más de dos décadas por Barandiaran. Su nombramiento se apoya, de acuerdo con la comunicación remitida al mercado, en la experiencia y el desempeño acumulados durante su trayectoria en la empresa.
Los resultados ponen contexto al relevo
El cambio de liderazgo coincide con la presentación de los resultados del grupo y con un ejercicio de evolución desigual. Desde enero, Dominion ha obtenido un beneficio neto de 8,2 millones de euros, un 35% más que en el mismo periodo de 2025.
La evolución de las ventas ofrece un matiz relevante: a perímetro constante, los ingresos avanzan un 2%. El EBITDA alcanza los 94,6 millones de euros, con un margen del 12,5% sobre las ventas. Son cifras que muestran una mejora de la rentabilidad y del resultado neto pese a la reducción de la facturación reportada.
Por áreas de actividad, los negocios medioambientales (GDE) y GDT Servicios –centrado en proyectos de transformación digital y tecnología– concentran más del 90% de las ventas y crecen conjuntamente un 5,2% orgánico. Su comportamiento compensa parcialmente la menor actividad de GDT Proyectos, afectada por la incertidumbre macroeconómica y geopolítica.
Esta composición del negocio ayuda a entender el punto de partida del próximo equipo directivo. Dominion cuenta con áreas que mantienen un ritmo positivo y otras que afrontan un entorno más exigente. El desafío será consolidar el avance de las divisiones con mejor comportamiento y gestionar las dificultades de aquellas más expuestas a la evolución de la inversión y del contexto internacional.
El próximo capítulo de Dominion
El relevo se produce con la vista puesta en 2027, año en el que la compañía presentará su nuevo plan estratégico. Germán Pradera tendrá la responsabilidad de convertir sus prioridades en decisiones operativas, objetivos y resultados, mientras Barandiaran conservará desde la presidencia ejecutiva un papel central en la orientación del grupo y sus relaciones corporativas.
La experiencia acumulada por el nuevo CEO en Perú, en las operaciones corporativas y al frente de dos áreas de negocio le proporciona una perspectiva transversal de Dominion. No llega desde fuera para conocer la compañía: ha recorrido distintas partes de ella durante 14 años. Esa familiaridad será una ventaja, pero también convierte el nombramiento en una prueba de liderazgo: la de conducir una organización conocida hacia una etapa que todavía está por definir.
Después de casi 23 años de Barandiaran como consejero delegado, Dominion no plantea una ruptura, sino una transición con responsabilidades diferenciadas y un calendario definido. El verdadero alcance del cambio se medirá en el próximo ciclo estratégico y en la capacidad del grupo para transformar sus fortalezas actuales en crecimiento sostenible. Germán Pradera recibe una compañía con historia, negocios consolidados y retos concretos. Ahora le corresponde escribir el siguiente capítulo, ya no desde una de sus áreas, sino desde la dirección de todo el grupo.

