Durante su intervención en un encuentro informativo organizado por Nueva Economía Fórum, Puente ha calificado de «hipocresía insoportable» la actitud de administraciones como la del Gobierno de las Islas Baleares, a las que acusa de no frenar las licencias de viviendas de uso turístico mientras exigen «estrangular» los aeropuertos.
«Aena no establece quién va a sus aeropuertos, pero sí puede dimensionarlos con arreglo a los viajeros que previsiblemente van a recibir», ha aseverado el titular de Transportes.
En este sentido, ha subrayado que los aeropuertos son «parte del camino» y no el motivo final del viaje: «La gente no va a los aeropuertos, va a un apartamento, a la costa o a un hotel. Si lo que se quiere es que haya menos turismo en determinados territorios, donde hay que cerrar el grifo es en la parte final».
MARCO LEGAL EUROPEO Y ASIGNACIÓN DE ‘SLOTS’
Puente ha recordado que la legislación europea otorga plena libertad a las compañías aéreas para determinar sus rutas y obliga a los gestores aeroportuarios a atender la demanda dentro de los márgenes que marcan sus planes directores.
«Por normativa, los aeropuertos no pueden determinar quiénes van o quiénes vienen. Si una aerolínea quiere volar a una instalación y existe capacidad disponible según el plan director, el aeropuerto tiene que conceder los slots. No se puede limitar la capacidad más allá de lo establecido», ha precisado.
Por ello, el ministro ha criticado que se responsabilice a los gestores de las infraestructuras de la saturación turística local mientras se expande la capacidad receptora en destino, un comportamiento que ha definido como un intento de «sacarse el problema de encima».
MAYOR ROTACIÓN TURÍSTICA E IMPACTO EN EL TRÁFICO
Asimismo, el responsable de Transportes ha analizado el impacto que la subida de precios en el sector turístico está teniendo sobre las pautas de viaje, desmintiendo que el encarecimiento de la oferta alojativa esté reduciendo el número global de visitantes.
Según ha explicado Puente, el encarecimiento del alojamiento ha provocado un acortamiento en la estancia media de los viajeros, lo que deriva en una mayor rotación de plazas y, consecuentemente, en un incremento de los pasos por las terminales aeroportuarias.
«Antes un visitante podía permitirse 15 días en un apartamento en Alcúdia y ahora solo siete. Sin embargo, el apartamento sigue ocupado durante todo el verano, por lo que en lugar de dos personas al mes, ahora pasan cuatro. Y esas cuatro personas pasan por el aeropuerto.
Es pura lógica matemática y la aritmética no admite discusión», ha concluido.

