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EXCLUSIVA FORBES USA | Un inversor de SpaceX respalda una startup de 2.450 millones que lleva el modelo de Starlink al GPS

El gobierno de EE UU creó el GPS. Ahora Silicon Valley financia un competidor desarrollado por la startup Xona, que acaba de recaudar 250 millones de dólares en capital de riesgo.

Un satélite Púlsar orbita la Tierra. (Foto: Xona)

La startup californiana de satélites Xona ha recaudado 250 millones de dólares (223,18 millones de euros) en una ronda de financiación serie D, alcanzando una valoración de 2.450 millones (2.187,19 millones de euros), tan solo siete meses después de su ronda serie C de 170 millones (151,74 millones de euros). Esta nueva ronda fue liderada por Future Ventures, una firma de capital de riesgo cofundada por Steve Jurvetson, uno de los primeros respaldos y antiguo miembro de la junta directiva de SpaceX. Su firma invirtió por primera vez en Xona en 2024 y aportó 78,5 millones (unos 70 millones de euros) en esta última ronda.

«En realidad no teníamos intención de hacer [otra] ronda de financiación tan pronto», afirma el CEO Brian Manning, exingeniero de SpaceX que cofundó Xona en 2019 junto a siete excompañeros del departamento de aeronáutica y astronáutica de Stanford. Decidieron volver a captar fondos tras «ver una cantidad inmensa de demanda entrante, lo que creo que es un reflejo del progreso que hemos logrado. Empezamos el año técnicamente con un almacén vacío y ahora tenemos una fábrica de satélites funcional».

Jurvetson fue uno de los primeros inversores y exmiembro de la junta directiva de Tesla, y tiene una participación en The Boring Company, de Elon Musk. Xona es su tercera inversión en el sector espacial, en un contexto donde los satélites se están convirtiendo en una especie de especialidad para él.

Los satélites cuentan con tres mercados principales, cada uno de los cuales involucra un conjunto distinto de hardware y una altitud a medida. La cartera de Jurvetson abarca claramente la trifecta: Starlink (de SpaceX) ofrece servicios de comunicación; la empresa de imágenes geoespaciales Planet fotografía la Tierra; y Xona trabaja para irrumpir en el tercer segmento de la industria, la navegación, que históricamente ha estado dominado por servicios estatales como el GPS.

El Departamento de Defensa de EE UU desarrolló el GPS en la década de 1970. El sistema identifica ubicaciones mediante una constelación de satélites que giran en una órbita de altitud media; además, tiene la ventaja de ser gratuito. Sin embargo, los defectos del GPS se están volviendo imposibles de ignorar. Debido a que sus señales son bastante débiles, las nuevas tecnologías son cada vez más capaces de interferirlas con transmisiones competidoras o incluso de «suplantarlas» (spoofing) con ondas de radio de imitación. Esto representa un problema particular en el campo de batalla moderno –las tácticas de guerra electrónica de Rusia están obligando a los ucranianos a complementar el GPS con sistemas de navegación de respaldo–, pero también está interrumpiendo la vida civil, incluidos los viajes comerciales, que todavía utilizan abrumadoramente el GPS.

«El mundo se encuentra en un lugar bastante peligroso al confiar únicamente en el GPS», señala Manning, quien cita el ejemplo demasiado común de cuando el GPS se confunde sobre si un automóvil circula por la autopista o por la rampa de salida. «A medida que el mundo pasa de la conducción manual a la autónoma, necesitamos pasar de ‘más o menos saber en qué carretera estás’ a ‘saber con extrema fiabilidad en qué carril estás’, hasta el punto de poder confiar en soltar el volante».

Xona trabaja para crear una alternativa más sólida y confiable. Siguiendo el modelo de negocio que popularizó Starlink, planea fabricar en masa satélites de órbita baja, conectarlos en una red comercial y luego vender sus servicios. Espera desplegar 258 satélites en una constelación inicial llamada Pulsar, que orbitará a menor altitud que el GPS y, por lo tanto, transmitirá señales más potentes. Las ondas de radio de gran ancho de banda y el software de vanguardia de Pulsar también lo harán especialmente preciso; ofrecerá una precisión a nivel de centímetros, algo que el GPS normalmente solo puede lograr tras aplicar datos de corrección.

«La fortuna favorece a los audaces», afirma Jurvetson, quien regresó a la lista Midas de Forbes de los mejores inversores de capital riesgo en 2026 por primera vez en una década. «Hemos visto surgir mercados comerciales completamente nuevos en el espacio, desde lanzamientos compartidos (rideshare) hasta la observación diaria de toda la Tierra, algo que pocos podrían haber imaginado antes de que SpaceX y Planet lo hicieran. Xona tiene el mismo nivel de ambición: llevar la innovación comercial a un dominio reservado históricamente a los Estados nación».

Irónicamente, es posible que el propio Starlink intente en el futuro competir con Xona. Actualmente, Starlink no ofrece servicios de navegación independientes, pero SpaceX ha mostrado interés en expandirse a ese segmento. En teoría, podría hacerlo lanzando satélites nuevos diseñados específicamente para ello o mejorando el software de su constelación existente (esto último sería difícil, pero las primeras investigaciones indican que podría ser posible). Jurvetson, quien probablemente ganaría en cualquiera de los dos escenarios, no parece demasiado preocupado por el riesgo. Afirma que la ventaja de Xona radica en haber diseñado sus satélites para una navegación precisa desde el principio.

Esta ronda de capital riesgo de 250 millones (223,18 millones de euros) –que eleva la financiación total de la empresa a más de 570 millones (509 millones de euros)– llega pocos días después de que Xona alcanzara un hito clave. El martes, inició oficialmente el despliegue de su red comercial al lanzar seis satélites a la órbita a bordo de uno de los cohetes Falcon 9 de SpaceX. Con el tiempo, cuatro prestarán servicio a clientes, entre ellos Topcon, una empresa japonesa que fabrica productos de posicionamiento para la agricultura y la construcción. Los otros dos están probando el diseño propio de los satélites de Xona.

A continuación vendrán más lanzamientos y el debut de la que, según Xona, será la primera red comercial de satélites dedicada exclusivamente a la navegación. Se espera que las pruebas beta comiencen a principios del próximo año.

«En los próximos cinco años, todo en el mundo –cada avión, tren, camión, barco, reloj, teléfono– estará guiado por algo que no será el GPS», predice Manning. «Creemos que es muy probable que seamos nosotros».

*Este artículo ha sido traducido de Forbes.com

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