Los coches autónomos empiezan a abrirse camino en Madrid y preparan la llegada de una nueva forma de transporte urbano. Waymo, la filial de Alphabet (Google), Uber y Bolt se posicionan para competir por el negocio de los robotaxis, con pruebas en las calles de la capital y planes para ofrecer viajes sin conductor a partir de 2027.
Uber ya ha desplegado vehículos de la china WeRide en zonas como Hortaleza y Arturo Soria, mientras que Waymo comenzará sus ensayos con sus característicos Jaguar I-PACE. Bolt, por su parte, prepara su entrada mediante una alianza con Lucid. La carrera empresarial acaba de empezar, pero el despliegue comercial todavía depende de las pruebas técnicas, la seguridad y un marco regulatorio que debe definir cómo podrán operar estos vehículos.
Madrid se convierte en el laboratorio de los coches autónomos
La Comunidad de Madrid aspira a convertirse en uno de los principales campos de pruebas de la conducción autónoma en España. La región ha autorizado un despliegue inicial que podría alcanzar los 100 vehículos autónomos, dentro de una fase de experimentación en vías públicas. Las compañías utilizarán estos recorridos para recopilar información sobre el tráfico, el comportamiento de otros conductores, los peatones y las condiciones reales de circulación. En el caso de Waymo, las pruebas se desarrollarán en Madrid, Alcobendas y Getafe, inicialmente con un conductor al volante.
La compañía ampliará su flota de manera gradual y no ha precisado cuántos coches pondrá en circulación en esta primera etapa. El objetivo es validar la tecnología en entornos urbanos antes de avanzar hacia un servicio comercial en el que los pasajeros puedan desplazarse sin una persona conduciendo.
Waymo desembarca en España con sus Jaguar eléctricos
Waymo, propiedad de Alphabet, ha anunciado su llegada oficial a España con la vista puesta en el lanzamiento de su servicio autónomo en 2027. Antes de alcanzar esa meta, sus vehículos circularán por las calles madrileñas en modo de prueba y con conducción manual.
Los Jaguar I-PACE que componen su flota de ensayo incorporan LiDAR, radares y cámaras, sistemas que permiten captar el entorno y construir una representación de lo que sucede alrededor del coche. Esta información resulta esencial para que el vehículo pueda identificar obstáculos, interpretar el tráfico y tomar decisiones durante la conducción. La compañía asegura que avanzará por fases y que la seguridad será prioritaria, con validaciones técnicas junto a especialistas locales.
Aunque Waymo todavía no ha anunciado un acuerdo comercial con una plataforma de transporte española, ha confirmado que trabaja con socios operativos locales para preparar sus futuras operaciones.
Uber ya prueba sus robotaxis con WeRide
Uber es, por ahora, la compañía que ha iniciado primero las pruebas de este tipo de vehículos en Madrid. Su proyecto se apoya en una alianza con WeRide, empresa china especializada en conducción autónoma. Según la información facilitada, una flota inicial de 20 furgonetas GXR circula por las zonas de Hortaleza y Arturo Soria para recopilar datos mediante cámaras y sensores.
Los vehículos, desarrollados junto al fabricante chino Geely, pueden transportar hasta diez personas y cuentan con un operador de seguridad a bordo durante esta fase. El mantenimiento de la flota correrá a cargo de Avomo, del grupo de movilidad Moove Cars.
Uber contempla la posibilidad de iniciar una operación comercial antes de que termine 2026, aunque los primeros pasajeros seguirían viajando acompañados por un operador. El paso hacia una circulación sin conductor se situaría, según las previsiones recogidas, en torno a mediados de 2027, siempre sujeto a la evolución de las pruebas.
Bolt prepara su entrada con la estadounidense Lucid
Bolt es el tercer gran competidor que busca hacerse un hueco en el futuro mercado madrileño de los robotaxis. La compañía ha anunciado una alianza con la estadounidense Lucid para desplegar vehículos autónomos en Europa, con Madrid entre sus primeros destinos. Por el momento, no ha concretado una fecha para el inicio de las pruebas, aunque algunas fuentes apuntan a comienzos de 2027.
La operación se desarrollaría por etapas, con ensayos previos a la retirada del conductor. La competencia no se limita a las empresas que fabrican o desarrollan la tecnología: también incluye a las plataformas que aspiran a captar pasajeros, gestionar los viajes y organizar la actividad de las flotas. El modelo de Bolt refleja esa combinación entre compañías de movilidad y fabricantes tecnológicos, una fórmula que puede facilitar la entrada en nuevos mercados sin que cada plataforma tenga que desarrollar por sí sola todos los componentes del servicio autónomo.
¿Qué papel tendrán Cabify y las plataformas de transporte?
La española Cabify también ha confirmado que incorporará vehículos autónomos a su plataforma, aunque todavía no ha comunicado qué socios tecnológicos participarán en el proyecto. Entre las posibilidades que se barajan figura Waymo, pero no existe un acuerdo confirmado que permita darlo por hecho. En el caso de esta última, la compañía ha señalado que trabaja con socios operativos locales, sin anunciar integraciones comerciales concretas en España.
Esta colaboración será relevante para llevar la tecnología desde las pruebas hasta un servicio disponible para los usuarios. Además de los vehículos y sus sistemas de conducción, una operación comercial requiere organizar el mantenimiento, la gestión de la flota, la atención al pasajero y la prestación del transporte. La forma en que se repartan esas funciones entre los desarrolladores de tecnología y las plataformas de movilidad será uno de los factores que definan la competencia por el nuevo negocio.
La regulación y la seguridad, dos desafíos pendientes
El avance de los robotaxis plantea retos que van más allá de la tecnología. Las empresas deberán demostrar que sus sistemas pueden funcionar con seguridad en calles compartidas por coches, autobuses, bicicletas y peatones, y que responden adecuadamente ante situaciones inesperadas.
A ello se suma el marco legal: según la información publicada en El País, Europa avanza en directrices generales sobre seguridad vial y homologación, pero todavía no cuenta con una regulación unificada y madura para la explotación comercial de vehículos completamente autónomos de niveles 4 y 5. También el sector del taxi ha reclamado que se respeten las reglas establecidas para el transporte de pasajeros.
Por eso, las fechas anunciadas para los lanzamientos deben entenderse como objetivos empresariales y no como una garantía de que los servicios funcionarán sin conductor en el calendario previsto. La autorización para realizar pruebas no equivale, por sí sola, a disponer de permiso para operar comercialmente en cualquier condición.
De Estados Unidos a Madrid: la expansión internacional de Waymo
La llegada a Madrid forma parte de la expansión internacional de Waymo, que también prepara su primer servicio europeo en Londres y ha incluido mercados como Múnich, Tokio y Singapur en sus planes. La compañía cuenta con una flota comercial de más de 4.000 vehículos eléctricos y opera en más de 15 ciudades de Estados Unidos, con la intención de ampliar su presencia a otros 19 mercados en los próximos meses.
Uber, por su parte, ya ofrece servicios con vehículos autónomos junto a diferentes socios en ciudades de Estados Unidos, Oriente Próximo y Europa. En su expansión internacional, la plataforma colabora con Waymo en Austin y Atlanta; con WeRide en Abu Dabi, Riad y Dubái; y con Pony.ai y Verne en Zagreb.
Madrid se incorpora así a una carrera global en la que las empresas buscan comprobar si la tecnología puede convertirse en un negocio de transporte escalable. El próximo año será clave para determinar hasta dónde pueden llegar estos proyectos y cuándo podrán utilizar los pasajeros un robotaxi sin conductor en la capital.

