En concreto, la vendimia de este año ha dejado «muy buenas sensaciones» a la bodega, que ha avanzado que las primeras impresiones de las elaboraciones apuntan a una añada con «gran potencial, marcada por una fruta muy expresiva y taninos equilibrados y fluidos, un conjunto complejo y en consonancia con la personalidad habitual de cada uno de sus vinos».
De esta forma, las lluvias durante la parada invernal han ayudado a que la brotación temprana y las temperaturas acumuladas durante el ciclo diesen lugar a la vendimia más temprana de la historia de Bodega Numanthia.
«Estamos muy satisfechos con las primeras sensaciones de esta añada. Encontramos una fruta muy viva, taninos maduros y una frescura que nos hace ser optimistas con los vinos que estamos elaborando», ha señalado el director técnico de Bodega Numanthia, Jesús Jiménez.
De esta forma, las primeras valoraciones muestran una añada que refleja «intensidad frutal, madurez y frescura», manteniendo así el carácter propio de los viñedos viejos de Numanthia y la identidad de Toro.

