Economía

El mapa de la riqueza en España: así se reparte por calles

Descubre en el mapa interactivo del INE dónde están los barrios con mayor y menor renta de España y cómo han evolucionado sus ingresos desde 2019.

Mapa de España por secciones censales que muestra la distribución territorial de la renta en 2024, con contrastes entre las zonas de mayores y menores ingresos. Fuente: INE. Foto: generada por la IA.

España tiene un mapa invisible que no aparece en las guías turísticas ni en los planos del transporte público: el de cuánto dinero entra en los hogares de cada barrio. Basta con desplazarse unos kilómetros –y, a veces, con cambiar de distrito– para encontrar realidades económicas radicalmente distintas. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes a 2024, permiten explorar esa geografía de los ingresos con un nivel de detalle excepcional: más de 33.600 secciones censales, pequeñas áreas estadísticas en las que residen alrededor de 1.500 personas.

El resultado dibuja un país de contrastes, con zonas de rentas elevadas concentradas en determinados municipios y distritos y otras donde los ingresos familiares se sitúan muy por debajo de los niveles nacionales. Pero el mapa cuenta también otra historia menos evidente: que ganar más dinero no siempre significa ganar poder adquisitivo. Entre 2019 y 2024, la renta mediana aumentó en términos nominales en casi todas las secciones censales españolas, aunque en aproximadamente una de cada cinco esa subida quedó por debajo de la inflación acumulada, que alcanzó el 18,8% durante el periodo. Es decir, los ingresos crecieron sobre el papel, pero no lo suficiente para compensar el encarecimiento de los precios.

La radiografía permite localizar las áreas con mayor capacidad económica, identificar dónde se concentran las rentas más bajas y comprobar cómo ha cambiado la situación de cada territorio. No mide el patrimonio total de sus habitantes ni determina cuánto dinero tiene cada vecino: muestra, con datos oficiales, cómo se distribuyen los ingresos de los hogares.

Mapa recomendado del INE: «Renta media por persona».

Qué barrios concentran las rentas más altas de España

Los datos reflejan una concentración notable de las rentas elevadas en Madrid, Barcelona y varios municipios de sus áreas metropolitanas. De los 702 vecindarios en los que la renta mediana por unidad de consumo superaba los 37.500 euros anuales, 409 se encontraban en Madrid capital y Barcelona, mientras que otros 166 estaban en localidades de su entorno, como Pozuelo de Alarcón o Sant Cugat del Vallès. En conjunto, estas dos grandes ciudades y sus municipios próximos reunían 575 de esas 702 secciones censales, cerca del 82% del total.

La clasificación de los distritos con más de 5.000 habitantes sitúa en cabeza a Pozuelo de Alarcón, cuyo distrito 02 alcanzó una renta mediana de 40.950 euros en 2024, seguido del distrito 01 del mismo municipio, con 38.850 euros. Entre los territorios destacados aparecen también Sarrià-Sant Gervasi, en Barcelona; Chamartín, en Madrid; Abando, en Bilbao; y varios distritos de Sant Cugat del Vallès y Boadilla del Monte. La fotografía apenas ha cambiado respecto a la edición anterior del Atlas: los diez distritos más acomodados continúan dentro del grupo de cabeza, aunque sus ingresos han evolucionado a ritmos diferentes desde 2019. El distrito 02 de Pozuelo, por ejemplo, registró un incremento nominal del 25,8% en ese periodo.

La concentración territorial de las rentas altas no significa que todos los residentes de esas zonas tengan ingresos elevados, del mismo modo que vivir en un municipio de renta media baja no convierte a todos sus habitantes en hogares vulnerables. La estadística permite localizar patrones colectivos, no describir la economía particular de cada familia.

La otra cara del mapa: dónde se concentran los ingresos más bajos

En el extremo opuesto aparecen 896 secciones censales con una renta mediana por unidad de consumo de hasta 12.950 euros anuales. Su distribución dibuja una geografía diferente, con una presencia destacada de ciudades del sur y del litoral mediterráneo, aunque la renta baja no se limita a una única comunidad autónoma. Sevilla suma 59 secciones dentro de ese grupo, Alicante reúne 43 y Málaga, 28. Madrid también aparece en la lista, con 27 vecindarios situados entre los de menor renta del país: una muestra de que las grandes ciudades pueden concentrar, al mismo tiempo, algunos de los hogares con más ingresos y zonas con dificultades económicas.

En la clasificación de distritos con más de 5.000 habitantes, el distrito 06 de Ceuta registra una renta mediana de 10.150 euros, el valor más bajo de la tabla analizada. Le siguen el distrito 06 de Badajoz, con 10.850 euros, y los distritos 05 de La Línea de la Concepción y 05 de Melilla, también con 10.850 euros. En el distrito 06 de Badajoz, además, la renta aumentó nominalmente un 47,6% entre 2019 y 2024; en el distrito 05 de Ceuta, el incremento fue del 38,1%.

Estas subidas, sin embargo, deben interpretarse con cautela: una variación porcentual elevada desde un nivel inicial bajo no implica que el territorio haya alcanzado rentas altas ni que sus hogares hayan ganado necesariamente poder adquisitivo. El indicador sirve para comparar la posición económica de distintas áreas, pero no explica por sí solo las causas de las diferencias, que pueden estar relacionadas con el empleo, la estructura de los hogares, la edad de la población y otros factores.

Mapa recomendado del INE: «Porcentaje de población con ingresos por unidad de consumo menor de 7.500 euros». Es el recurso más útil para localizar las zonas donde se concentra la población con ingresos bajos.

Cinco años de subidas que no siempre han mejorado el bolsillo

La evolución entre 2019 y 2024 introduce un matiz esencial en la lectura del mapa. La renta mediana aumentó nominalmente en casi todas las secciones censales, pero la inflación acumulada del periodo fue del 18,8%. En aproximadamente el 20% de las secciones, el crecimiento de los ingresos se quedó por debajo de ese porcentaje, lo que apunta a una pérdida de poder adquisitivo si se comparan ambos indicadores en términos generales. Dicho de otra manera, que una zona registre una subida de la renta del 15% no significa que sus habitantes puedan comprar más que cinco años antes: si los precios han aumentado más, el dinero alcanza para menos.

En cambio, los territorios con incrementos superiores a la inflación presentan una evolución nominal más favorable, aunque para medir con precisión el cambio real habría que considerar también las características de los ingresos y de los hogares. Las diferencias se observan incluso entre zonas acomodadas: el distrito 03 de Sant Cugat del Vallès registró un crecimiento nominal del 28,9%, frente al 19,8% de Sarrià-Sant Gervasi durante el mismo periodo. Entre los distritos de rentas más bajas también hubo aumentos considerables, como el 43,5% del distrito 04 de Melilla y el 32% del distrito 03 de Almería.

Estas cifras no deben confundirse con una clasificación de mejora del bienestar: muestran el cambio en los ingresos, no la evolución completa de los gastos, el patrimonio o las condiciones de vida. La comparación temporal sirve, sobre todo, para desmontar una idea frecuente: una subida de los salarios o de las rentas no garantiza por sí sola que el coste de la vida resulte más llevadero.

Comparativa del crecimiento de la renta mediana entre 2019 y 2024 frente a la inflación acumulada del 18,8%.

Qué mide realmente la renta de un barrio

Para interpretar los datos hay que distinguir entre renta por persona, renta por hogar y renta por unidad de consumo. No son tres formas intercambiables de expresar lo mismo. La renta mediana por unidad de consumo ajusta los ingresos del hogar a su tamaño y composición, lo que permite comparar familias diferentes con un criterio común. Según la metodología empleada en el Atlas, se suman los ingresos del hogar y se pondera el número de personas: el primer adulto cuenta como una unidad; los demás miembros de 14 años o más, como 0,5; y los menores de 14 años, como 0,3. Así, dos hogares que ingresan la misma cantidad no tienen necesariamente la misma renta por unidad de consumo si uno está formado por una persona y el otro por una familia con varios hijos.

La mediana también es importante: indica el valor que deja a la mitad de las unidades analizadas por debajo y a la otra mitad por encima, por lo que no se dispara tanto como una media cuando en una zona vive un hogar con ingresos extraordinariamente elevados. Aun así, las cifras de una sección censal pueden cambiar si varía su población o si entran y salen hogares con perfiles económicos distintos.

El Atlas del INE permite consultar las rentas en miles de áreas y comparar municipios, pero sus mapas no constituyen un inventario de la riqueza patrimonial: no muestran directamente el valor de las viviendas, los ahorros, las inversiones ni las deudas de cada residente. Tampoco permiten atribuir una renta concreta a una dirección particular o a una persona. Su valor está en ofrecer una imagen estadística de las diferencias territoriales, con suficiente detalle para observar desigualdades que los promedios provinciales o autonómicos pueden ocultar.

Mapa recomendado del INE: «Renta media por hogar».

La desigualdad también se ve dentro de una misma ciudad

El mapa municipal permite comprobar que la riqueza no se distribuye de manera uniforme ni siquiera en los territorios con rentas elevadas. Madrid, por ejemplo, tiene el 36% de sus secciones censales en el decil nacional de renta más alto, frente al 7% situado en el decil más bajo. Sevilla presenta una distribución más polarizada: el 19% de sus secciones se encuentra en el grupo de menor renta y el 16%, en el de mayor renta. En Tarragona, ambos extremos representan el 17%. Los deciles dividen las secciones censales de España en diez grupos del mismo tamaño, ordenados desde las rentas más bajas hasta las más altas.

Este sistema permite comparar la posición de un barrio con la del conjunto nacional, pero el resultado cambia si se utiliza como referencia únicamente la comunidad autónoma. En Madrid, por ejemplo, el 12% de las secciones queda en el decil autonómico de menor renta cuando la comparación se realiza dentro de la región. No existe contradicción: una zona puede encontrarse en una posición intermedia respecto a toda España y, al mismo tiempo, estar entre las de menor renta de su comunidad.

Esta doble escala ayuda a comprender por qué la desigualdad no se reduce a enfrentar comunidades ricas y pobres. También aparece dentro de las áreas metropolitanas, donde conviven barrios de ingresos muy altos, zonas de rentas medias y sectores con recursos limitados. La distribución territorial, por tanto, no es una línea que separe de forma limpia a unas ciudades de otras, sino un mosaico que cambia según el nivel geográfico y el indicador utilizado.

Mapa recomendado del INE: «Distribución de la renta P80/P20».

Un mapa para mirar España más allá de sus promedios

La principal aportación del Atlas de distribución de renta de los hogares no es señalar un único barrio ganador ni elaborar una lista definitiva de los lugares más pobres. Su interés está en mostrar hasta qué punto los promedios pueden esconder realidades muy diferentes y en permitir que cada lector examine su municipio dentro de una fotografía nacional.

Los datos de 2024 dibujan una concentración clara de las rentas más elevadas en Madrid, Barcelona y varias localidades de sus áreas metropolitanas, mientras que los vecindarios con ingresos más bajos tienen una presencia destacada en distintas ciudades del sur y del litoral mediterráneo. También muestran que las subidas nominales de los últimos cinco años no han tenido el mismo alcance en todo el territorio y que, en una de cada cinco secciones censales, los ingresos crecieron menos que los precios. Ninguno de estos indicadores explica por sí solo por qué un hogar dispone de más o menos recursos, pero juntos permiten plantear mejores preguntas sobre vivienda, empleo, oportunidades y desigualdad.

El mapa interactivo añade una ventaja decisiva: desplaza el análisis desde las grandes cifras nacionales hasta la escala de las pequeñas áreas estadísticas donde transcurre la vida cotidiana. Al buscar una calle o un municipio, el lector no encontrará una etiqueta definitiva sobre quienes viven allí, sino una referencia para entender el contexto económico de su entorno. La riqueza de un país no se comprende solo mirando cuánto ingresa en conjunto, sino observando cómo se reparte y qué diferencias quedan ocultas cuando todo se reduce a una media.

Metodología

Este análisis se basa en los datos de 2024 del Atlas de distribución de renta de los hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE). El estudio utiliza la renta mediana por unidad de consumo para comparar los ingresos de distintas áreas geográficas, tanto en las secciones censales como en los distritos con más de 5.000 habitantes. Este indicador tiene en cuenta el tamaño y la composición de los hogares y permite comparar sus niveles de renta. Para analizar la evolución entre 2019 y 2024, se utilizan las variaciones porcentuales nominales publicadas por el INE y se comparan con la inflación acumulada del periodo, del 18,8 %. Por tanto, el aumento de la renta no implica necesariamente una mejora del poder adquisitivo. Los resultados describen tendencias territoriales y no los ingresos individuales de todos los residentes de cada zona. Fuente: INE, Atlas de distribución de renta de los hogares, 2024.