Las subvenciones, concedidas a través del Fondo de Innovación de la UE, se financian con los ingresos del mercado europeo de derechos de emisión (ETS, por sus siglas en inglés) y buscan facilitar la implantación de tecnologías menos contaminantes en sectores industriales donde resulta especialmente difícil reducir el uso de combustibles fósiles.
Entre las actuaciones españolas de mayor escala figura un proyecto en Tarragona, impulsado por Greenertis Tarragona, para transformar residuos plásticos difíciles de reciclar en un aceite que pueda utilizarse como materia prima para fabricar nuevos polímeros, en sustitución de derivados del petróleo. Según la documentación comunitaria, la instalación podría evitar alrededor de 1,5 millones de toneladas de emisiones de CO2 durante sus primeros diez años de funcionamiento.
También ha sido seleccionado el proyecto ECO2FLY, promovido por Eco2fly Power, que plantea capturar el dióxido de carbono generado por una cementera y aprovechar una parte para fabricar combustible sintético de aviación mediante hidrógeno renovable, mientras que el resto se transportaría por ferrocarril para su almacenamiento geológico permanente.
De acuerdo con las previsiones recogidas por Bruselas, esta instalación aspira a suministrar alrededor del 50% de la demanda española de combustible sintético sostenible para aviación en 2032, aunque se trata de una estimación de sus promotores y no de una capacidad de producción ya operativa.
En el sector cementero, la Comisión ha elegido además una propuesta de Cementos Molins para capturar aproximadamente el 97% de las emisiones generadas durante la fabricación de determinados tipos de cemento y transportar el CO2 mediante una conducción de unos cien kilómetros hasta un emplazamiento de almacenamiento geológico permanente en Tarragona.
La compañía calcula que el sistema permitiría evitar hasta 1,1 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, una vez que la instalación entre en funcionamiento.
También figuran entre los beneficiarios una planta de producción de metanol renovable en el puerto de El Musel, en Asturias, que combinará hidrógeno verde, dióxido de carbono y biometano, y otra instalación en Sevilla que aprovechará el CO2 procedente de una depuradora para fabricar unas 3.800 toneladas anuales de este combustible.
A ellas se suman un proyecto de Solvay Química para probar un nuevo proceso de fabricación de carbonato de sodio mediante electricidad renovable, una planta para transformar residuos oleosos marítimos en combustible reciclado y una fábrica de baterías para vehículos eléctricos de PowerCo Battery Spain, con una capacidad prevista de hasta 27 gigavatios hora anuales.
MÁS DE 1.500 MILLONES PARA GRANDES PROYECTOS INDUSTRIALES
En el conjunto de Europa, doce grandes proyectos concentran cerca de 1.580 millones de euros de financiación solicitada, mientras que otros 17 de tamaño medio suman unos 458 millones y veinte de menor escala representan alrededor de 124 millones.
Además, la Comisión ha seleccionado doce instalaciones de fabricación de tecnologías limpias, con cerca de 895 millones de euros solicitados, y dieciséis proyectos piloto, por unos 394 millones, entre los que figuran por primera vez un pequeño reactor nuclear modular y una instalación para capturar CO2 directamente de la atmósfera.
LOS CONTRATOS SE CERRARÁN EN 2027
Pese a haber sido seleccionados, los proyectos todavía deberán completar la preparación de los acuerdos de subvención con la Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente (CINEA), un proceso en el que se concretarán las cantidades definitivas, los calendarios de ejecución y las obligaciones de los beneficiarios.
La Comisión prevé anunciar los resultados de estas negociaciones durante el primer trimestre de 2027, mientras que otros 84 proyectos que superaron la evaluación, pero no obtuvieron financiación por falta de presupuesto, recibirán un sello europeo de calidad para facilitar su acceso a otras fuentes de inversión pública o privada.

